Rejas que fallan contra el crimen

Las investigaciones del intento de asesinato al exastro del beisbol David Ortiz, incluyendo la planificación, se concentran sobre ex convictos de pesados historiales y en dos presidiarios actuales considerados por autoridades como piezas clave sin salir de sus celdas en la cárcel del “15 de Azua”, tenebrosa por estar reservada en la práctica a prisioneros de máximo riesgo. Un acto delictivo que causó gran conmoción por lo que la víctima significa para los dominicanos, queda delatado de alguna forma como efecto de la ineficacia en que permanece una parte del circuito penal que propicia reincidencias indetenibles; y de un sistema judicial que continuamente alarma a la opinión pública por enviar a las calles con facilidad y sin rigor de procesos a individuos que evidentemente recuperan la libertad cargados de bríos y mañas para agredir a la sociedad.

Los recintos de perfil medieval no se distinguen por mejorar conductas para la excarcelación ni impiden que desde sus encierros algunos individuos, ahora descritos como internos para no ofenderlos aunque fueran condenados por atrocidades, continúen vinculados a un protagonismo criminal que llega a las ciudades. La agresión a una gloria del deporte es atribuida en su preparación a convictos que habrían manejado fuertes sumas de dinero para movilizar sicarios como si desde su cautiverio operaran un “negocio” de mucha liquidez para fatídicas contrataciones.

Gran causa ambiental

Castigados mucho tiempo por la inconsciencia e irresponsabilidad de establecimientos que vierten residuos tóxicos, los ríos Ozama e Isabela deben pasar totalmente, y a partir de la buena decisión de empresarios preocupados por el ambiente, al sitial que merecen como recurso natural inseparable de la vida de los capitaleños. Si nadie, en sano juicio, quiere que Santo Domingo siga atravesado por corrientes cloacales, esas aguas deben ser libradas de daños mediante comportamientos colectivos. Además de frenar vertidos que eventualmente serán canalizados hacia una primera planta de tratamiento, se requiere poner fin al lanzamiento de basura desde los entornos, incluyendo plásticos dignos de aprovechamiento para reciclaje. Postura similar deben asumir fabricantes que desechan químicos, práctica que debe ser castigada con el peso de la ley.