RELIGIÓN
César Hilario con 50 años de sacerdocio

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No hace mucho, el padre Hilario me dijo: “Moriré sacerdote y músico y una vez llegue al cielo estaré dirigiendo el Orfeón de Santiago”. Así se expresó quien hoy cumple 50 años de sacerdocio y músico. Recibió sobre su cabeza las manos de Pío XII con la celebración precedida por monseñor Polanco Brito junto a un grupo de peregrinos dominicanos encabezados por Jacobo de Lara y  Guadalupe Badía de Rojas,  sus padrinos de ordenación en El Vaticano.

Transcurrida esta magnífica celebración, continuaba sus estudios musicales y de dirección coral en la Escuela de Estudios Pontificios de Música Sacra, dependencia de la Santa Sede y bajo la dirección de los profesores de armonía José Ignacio Prieto; D’Ambrosio, del Conservatorio Vaticano de Santa Cecilia; del musicólogo Luigi Ronga, de la Universidad de Roma; Domenico Bartolucci, para dirección coral y formas musicales palestrinianas; Higinio Anglés, rector del Instituto y profesor de Canto Gregoriano y Formas Musicales Gregorianas. Para obtener el título Master Cum Laude, presentó su tesis bajo la dirección del padre Eugenio Cardin, de la Abadía Benedictiana de Salesmes, Francia. El 20 de enero de 1990 revalida su Maestría Musical.

Cuando regresa al país, en 1962, inicia la organización de su “Coro-Orfeón” y también recibe su primera designación obispal: Canciller de la Catedral de Santiago, iniciándose así en su recorrido por varias parroquias hasta llegar a la “San Pedro y San Pablo”, de El Ensueño, en Santiago, donde hoy reside. Distribuía su tiempo entre la iglesia y la música. Casi culminando su sacerdocio activo, tiene en su haber cinco idiomas aprendidos en sus vacaciones por Europa.

Cura párroco y poseedor de una de las bibliotecas más ricas sobre temas religiosos, sociales y de pobreza, es  un sacerdote raso.

En sus 50 años de servicio entre los caminos del Señor, tiene 875 composiciones armónicas y 425 composiciones propias. Hace rato que tiene merecido su “Doctorado” para el momento de su llegada al cielo ya que no existe lugar  mejor ganado en la tierra que ese preciado lugar (materia de fe).

Su vida religiosa, a la cual se debe, ha sido humanamente obediente. En 1985 me comentó: “En estos momentos acaban de trasladarme a una parroquia que culmina en la frontera entre Santiago y Valverde Mao y en verdad te cuento que ahora es que yo me siento como un niño con zapatos nuevos” (Que era todo lo contrario de lo que pensó quien firmó su traslado parroquial). Por supuesto, a cuestión de defender él a los que Jesús defendía, a los pobres y excluidos.

He tenido una experiencia espectacular en la relación con mi hermano sacerdote, situación que he disfrutado en los últimos 20 años pues en  tiempos idos, sus obligaciones de seminarista, y luego sacerdote con su música, impedían nuestros encuentros familiares.

Quiero ahora compartir con ustedes esta parte, diría que simpática y muy religiosa, a nivel de obispado. Le pregunté: -César ¿qué te parece el comportamiento del padre mocano como tú, Rogelio Cruz?- Y me respondió: “Fíjate que me identifico con él en el fondo de sus planteamientos, pero no comparto la forma en que lo hace. Una vez recogió un millón de firmas en todo el país, él solo, sin contar con ningún otro sacerdote y recuerda que Jesús buscó a 12 hombres. Por eso no ha sido más exitoso, si cabe la palabra, en sus preocupaciones cristianas, aunque  acciona como le gusta a Jesús quien vino a juntarse con los pobres y rompió todo principio judío de la época, pero con el apoyo de los que hoy somos y seguimos creciendo en nuestra doctrina cristiana, católica y apostólica”

Conversaba con el padre Hilario sobre las consecuencias de las tradiciones  mantenidas en el tiempo, con sus actualidades, y les aseguro que estos valores de las tradiciones han sido piedra angular del presente, poniendo cada cosa en su lugar, donde el mismo Jesús, en sus tres años de vida pública rompió todo protocolo aún los escritos del momento, que se traducen para nosotros así:  “Haz las cosas con amor y sígueme”

En ese laberinto de hechos no figura nuestra iglesia realizar una celebración recordatoria a lo que significa el grupo del padre Hilario, en extinción. Cito: padres Vinicio Disla,  Batista,  Bazán y nuestro querido padre Hilario, siendo éste último el sacerdote “Amós” (Amós fue apóstol de la justicia social y  defensor de los pobres).

La gracia de Dios, Espíritu Santo, ha influido grandemente en la vocación y entrega del padre Hilario. Ingresó a los 12 años al Seminario y esa presencia ha hecho placentero el ser un soldado de las enseñanzas cristianas, lo que lo convierte en un verdadero apóstol de la Palabra del Señor en el camino difícil, angosto, resbaladizo y pedregoso, pero que al final surgen los Juan, el discípulo amado; Pablo, la selección del Señor para difundir su doctrina; Pedro, piedra angular para el sostén de su iglesia y una pléyade de obreros cristianos que como el padre César Hilario y muchos otros más continúan en el camino de salvación, basados en una fe acrisolada en el horno del diario vivir, destinada hacia la salvación eterna por vocación, que da múltiples satisfacciones, cumpliendo con aquellos a los que más Jesús dedicó su tiempo: los pobres y los marginados.

Padre Hilario, éste es mi humilde aporte a tu historia sacerdotal y musical. De seguro que hoy se entera tu iglesia dominicana de este importante aniversario, pero los que te queremos, estaremos atentos a situaciones como ésta.

Dios Todopoderoso, Virgen Sagrada María, la Madre de tu Hijo, te pedimos que la paciencia de Job, la fortaleza y coraje de Sansón y la sabiduría de dar enseñanza de Salomón cubran con tu manto los hechos y trascendencias del reverendo padre Hilario.

Gracias mamá Ana, gracias papá Chago, gracias Dios que diste el seno que cubrió tu hijo César y los pechos que alimentaron un sacerdote de las cualidades de César.

En síntesis

Densa biografía
Después de estudiar música en los principales centros vaticanos, el padre Hilario organizó el Coro Orfeón. Posee 875 composiciones armónicas y 425 composiciones propias. Su primer cargo de la carrera sacerdotal fue el de canciller de la Catedral de Santiago desde donde pasó a estar a cargo de varias parroquias.