Remedios de coyuntura

Parece que la clave de nuestras calamidades es la forma en que eternizamos los problemas estructurales por medio de remedios coyunturales.

No es de estos tiempos que tenemos serios problemas estructurales en materia energética, pero ninguna de las soluciones parece haber sido diseñada para resistir el paso del tiempo, perdurar y actualizarse.

Rafael Leónidas Trujillo, tirano que nos pisoteó 31 años, quiso patentizar su propia solución del problema energético, nacionalizando la empresa extranjera que se encargaba de suplir electricidad. El resto de la historia, hasta nuestros días, es bien conocido, y sufrido, por cada uno de los dominicanos.

La capitalización del sector eléctrico ha tenido muchos tropiezos y denota que no fueron sopesadas todas las variables. En estos días, por ejemplo, está sobre el tapete las consecuencias que podrían derivarse de que la firma AES haya vendido parte de sus activos a una firma poseedora de bonos soberanos.

Pero no es solamente el problema energético. Vivimos reciclando las mismas dificultades de siempre en los hospitales públicos, que periódicamente quedan desabastecidos de todo y a merced de los paros laborales de médicos y paramédicos.

También vivimos reciclando la calamidad de la acumulación de basura, que se ha agravado desde que el proceso de atomización del territorio nacional nos legó una provincia Santo Domingo con cuatro nuevos municipios e igual número de desvalidos ayuntamientos.

-II-

En la capital del país, la acumulación de basura es atribuida por la Sindicatura del Distrito Nacional a las dificultades para llegar al vertedero de Duquesa, cuya carretera está en condiciones calamitosas y pasarán por lo menos seis meses antes de que la Secretaría de Obras Públicas pueda acondicionarla para el paso de maquinaria pesada.

Con todo y eso, el síndico Roberto Salcedo promete terminar en quince días con la acumulación de basura en la capital. Ojalá pueda lograrlo aún sin acceso al único vertedero hábil para desahogar de desperdicios la ciudad y en momentos en que las compañías recolectoras tratan de recomponer sus flotillas de vehículos.

En Santo Domingo Este el problema de la acumulación de basura es permanente y ninguna de las soluciones aventuradas por las autoridades municipales ha tenido efectos duraderos.

Siguiéndole la cronología a los problemas de la energía eléctrica, la basura y los hospitales cualquiera se percata de que se trata de reediciones, repeticiones sin ninguna novedad. La única explicación es que estos problemas resurgen porque jamás fueron debidamente solucionados y porque fueron tratados con decisiones coyunturales contaminadas de populismo y demagogia política.

Un Estado no puede vivir distrayendo tiempo y recursos en la repetición de problemas y soluciones inadecuadas para los mismos. Debe haber una planificación con miras hacia el futuro, para que haya remedios perdurables.