Renace pensamiento de Juan Bosch

ALEJANDRO HERRERA
En medio de la complejidad del mundo de hoy, como si se tratara de un resurgir, muchas de las tesis y reflexiones del profesor Juan Bosch, que en su momento no dejaron de ser polémicas, ocupan la atención de analistas, intelectuales, políticos y académicos nacionales y extranjeros, que aciertan cuando reconocen la vigencia de muchas de las posiciones teóricas elaboradas por el maestro de la política para explicar fenómenos que influyeron e influyen en el devenir de la humanidad o al hacer determinadas propuestas teóricas-políticas, previo estudio de la realidad socio-histórico, en una sociedad y una época, donde le tocó ser, además de estudioso acucioso, protagonista de primer orden.

En efecto, “La dictadura con respaldo popular”, a propósito del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. “El pentagonismo sustituto de imperialismo”, a partir del militarismo guerrerista exhibido por la administración Bush; “Judas Iscariote, el calumniado”, con la revelación de la científica y reconocida entidad National Geographic, o cuando se admite al PLD como la primera fuerza política del país y partido de Gobierno. Igual sucede al retomar el tema de la Reforma Constitucional después del triunfo electoral del mismo PLD en las congresionales y municipales del 2006, se piensa en seguida en las conquistas alcanzadas en la malograda Constitución boschista de 1963, y cuando Leonel Fernández anuncia una nueva revolución democrática en el país, mirada y pensamiento se giran hacia la figura de Juan Bosch, el guía.

Es que la mayor vigencia del Juan Bosch político se da en el hecho de que el conjunto de hombres y mujeres que le acompañaron en la última gran hazaña de su vida, como fue fundar y construir, cuando ya contaba 64 años de edad, al Partido de la Liberación Dominicana, son los mismos que con Leonel Fernández a la cabeza, gobiernan por segunda ocasión de forma democrática al país de sus sueños y desvelos. El Bosch intelectual y político está en boga. La clave del éxito del PLD, como herencia boschista, reside precisamente en su manejo y accionar en base a la racionalidad política, en la preservación de su unidad interna y el reforzamiento y consolidación de la institucionalidad partidaria para adecuarse correctamente a las demandas de cada coyuntura y hacer el tránsito sin trauma hacia un nuevo liderazgo político y moderno.

El PLD fue la herencia legada por Juan Bosch, quien fue un ser humano excepcional, un “bartleby heroico”, como escribiera David Puig el 25 de enero del 2004 en El Caribe, “un escritor ciudadano que sacrificó su obra personal por un proyecto colectivo, un talentoso personaje que cambió su ideal de cultura por el de justicia social y que luego combinó pensamiento y acción en un ejercicio político que no paró en hacer y reflexionar, en trabajar permanentemente ideas para enseñar y cambiar la realidad de las cosas que impedían e impiden el desarrollo y progreso de la sociedad. Un hombre de su tiempo que siempre se esforzó por conocer y entender al pueblo y su historia. La historia del pueblo dominicano condicionada por la estratégica ubicación geopolítica de su territorio isleño, haciéndole presa codiciada de potencias coloniales, hasta los días actuales cuando es innegable la influencia de la potencia estadounidense sobre nuestro devenir.

En determinada coyuntura histórica, como la guerra fría, esa influencia marcó todo el acontecer político interno, con claras consecuencias negativas para el sano desarrollo de la democracia dominicana. Ello preocupó y ocupó la inteligencia de lideres-pensadores como Juan Bosch. Siempre valdrá la pena preguntarse: ¿Qué habría sido de la República Dominicana de no producirse el golpe de Estado del 25 septiembre de 1963?. No hay dudas de que ese hecho condicionó muchas de las reflexiones posteriores del ex-presidente Bosch, quien además tuvo el cuidado de estudiar a los Estados Unidos, su poderío, su influencia y las posibles causas explicativas del comportamiento agresivo en su relación con los demás países del mundo, hasta desembarcar en esa tesis sobre “El pentagonismo sustituto del imperialismo”, recientemente reeditada, con prologo de Leonel Fernández y Juan Luis Cebrian.

En ella, Bosch entiende que Estados Unidos hace lo que le interesa al complejo militar-industrial o pentagonismo. Como clara coincidencia, es fácil observar como además de la característica ultra-conservadora de la actual administración norteamericana, sus acciones se priorizan en base al predominio de su complejo militar industrial, en lo que se conoce como plan para el “Nuevo siglo Americano”. Donde se plantea el rediseño del mapa geopolítico de Oriente Próximo, para garantizar acceso y control de los recursos naturales estratégicos del mundo y mantener a raya o deshacerse de gobiernos tenidos como amenazas u hostiles, en lo que han concebido como “guerra contra el terrorismo”, desarrollando su doctrina sobre el “ataque preventivo”, garantizado por la preeminencia militar que le dejó el fin de la guerra fría.