Reportaje
Haití y RD
Relación histórica de amor y odio

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JIMANI-  Todos  los que sobrevivieron a la fatídica tragedia de Río Blanco, en mayo de 2004, recuerdan que los primeros en llegar a socorrer a las víctimas, por solidaridad o en busca de parientes,  fueron haitianos.  En medio de la oscuridad, el torrencial y la avalancha de lodo que sepultó casi por completo el pueblo, las manos amigas y solidarias de los vecinos ayudaron a salvar vidas.

Ahora, con la tragedia de Haití, devastado por un terremoto, los dominicanos han sido clave en las  tareas de socorro a las víctimas y ayuda humanitaria a sus vecinos.  Basta echar un vistazo a los centros de acopio y a las  toneladas de alimentos, medicinas, equipos, maquinaria, personal de apoyo y  socorristas que  han cruzado por este lado de la frontera.  De hecho, desde que se  produjo el sismo, casi todas las instituciones, el Gobierno en pleno,  están al servicio de esa noble causa.

Desde los aeropuertos dominicanos han despegado cientos de nave con ayuda humanitari, mientras naves de la Marina de Guerra, ancladas en Pedernales, continúan  la faena de trasladar por agua donaciones  internacionales.

 Se estima que más del 50 por ciento  de la flotilla que ha transportado alimentos, medicinas, maquinarias, plantas eléctricas,  brigadistas, socorristas, personal especializado, voluntarios y delegaciones extranjeras, han cruzado por Mal Paso, el punto fronterizo entre Haití y República Dominicana, y la vía de acceso más fácil para llegar a Puerto Príncipe, la devastada capital haitiana que presenta el aspecto de haber sido bombardeada por una cuadrilla de 1,000 bombarderos F-16.

Generosidad y colaboración no ha faltado.  Miles de haitianos con traumas severos y heridas provocadas por el terremoto son atendidos en hospitales dominicanos, y muchas víctimas trasladadas en ambulancias,  incluso en helicópteros,  cruzan a territorio dominicano.

Más ayuda.  Grandes entaponamientos de vehículos se producen en Mal Paso, donde hay personal médico y paramédico para vacunar a las personas que ingresan a territorio haitiano, entre los que cada día aumentan misiones extranjeras y de organizaciones no gubernamentales que, antes de llegar a Haití, toman cientos de fotografías, en todos los ángulos y de todos los escenarios de  desgracia humana y miseria imperante en esa nación. Un diario norteamericano cita el hecho de que Haití, el más pobre del hemisferio occidental, es el país con más ONG en el mundo.

Es sorprendente observar los convoyes que siguen cruzando la frontera. Muchos periodistas extranjeros han comentado que la ayuda internacional ha  superado con creces la que han recibido otras naciones afectadas por  catástrofes naturales.  El mejor testimonio es que en los 280 kilómetros que separan a Jimaní de Santo Domingo,  hay horas en que es casi  imposible rebasar, por las extensas  filas de patanas, camiones, autobuses, guaguas, ambulancias, vehículos militares y oficiales. 

Historia de Jimaní

Hay dos versiones históricas  sobre el origen de Jimaní.  Según el doctor Rafael Leonidas  Pérez y Pérez, el nombre “Ximani” es de origen indígena, y le atribuye a un cacique del cacicazgo de Jaragua  haber tenido  los dominios de estas tierras. Los  datos constan en su libro “Apuntes sobre la historia de Jimaní”

Sin embargo, otra versión histórica sostiene que  el  nombre de este pueblo tiene su origen con un conde Francés, (Conde de Jimaní), un  funcionario de la época.  Pérez y Pérez asegura que se le llamó así precisamente por haber vivido en este lugar, nombre que por lógica, ya era muy viejo. Mantiene la tesis de que el nombre de Jimaní (Ximaní) se debe al cacique, no al conde.

El nombre de “Jimaní” comienza a conocerse desde 1536, época en que los españoles firmaron el primer acuerdo de paz de América con el cacique Enriquillo en la laguna  “El Limón de Jimaní”.

De los primeros habitantes de esta región se tiene la  referencia de que tienen origen en las  comunidades del suroeste como Neiba,    El Estero,Duvergé, Las Salinas, Azua, Barahona y otras localidades. También se hace alusión a  inmigrantes haitianos que se casaron o amancebaron con dominicanas y dominicanos, formando familias en lo que es el barrio más populoso de la comunidad, conocido como Jimaní Viejo.

Para 1930,  Jimaní perteneció a Neiba y ocho años después pasó a ser una sección de la común de La Descubierta y Duvergé, formando juntas, parte  de la provincia de Neiba.   Para esa época Jimaní no era reconocido por los historiadores, ya que no figuraba en el mapa de la República Dominicana. Solo figuraban  las desaparecidas poblaciones de Arroyo Blanco y La Furnia.

El dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina planificó  estratégicamente un programa para dominicanizar toda la región fronteriza.  Lo que se conoce históricamente como  “el desalojo” , no es más que un eufemismo  de la masiva e indiscriminada repatriación y matanza de haitianos, ocurrida en 1937. 

En 1943, Jimaní es elevado a la categoría de Distrito Municipal mediante la ley número 229, perteneciendo a la común de La Descubierta. Cinco años después fue convertido en municipio. Con esta categoría, el dictador dominicano se propuso convertir este pueblo en una bella y esplendorosa ciudad. Esta iniciativa dio paso a la construcción de viviendas de concreto que ocuparon militares y funcionarios públicos, la mayoría trasladados de distintas localidades del interior del país porque en la nueva provincia no había personal suficientemente capacitado para asumir las responsabilidades públicas.  Como en todo el país, el analfabetismo estaba a la orden del día.