Reportaje
Diario sobre Caamaño en Londres

http://hoy.com.do/image/article/136/460x390/0/8156B361-7044-4F76-A96C-5B342E874470.jpeg

¿Por qué Euclides Gutiérrez Félix,  Héctor Lachapelle Díaz, Emilio Ludovino Fernández, realizaron tantos viajes a Londres para reunirse con Francisco Alberto Caamaño Deñó?

¿Cuáles mensajes llevaba el general Fausto Caamaño, padre del líder de la revolución de abril, desde el país? ¿Qué hablaba con su hijo durante prolongados encierros en los que no permitían interrupciones?

¿Don Antonio Guzmán fue a hacerle alguna propuesta cuando le visitó junto a su esposa Renée? ¿Y José Francisco Peña Gómez, qué asuntos le trataba en sus largos coloquios?

¿Quién puso los micrófonos ocultos que delataban las conversaciones en el primer apartamento que ocupó allá el glorioso coronel de 1965?

¿Para qué lo llamaban y le escribían constantemente desde el país Juan Bosch y otros políticos, revolucionarios y militares constitucionalistas?

Hay un testigo de la vida de Caamaño en Londres que puede responder estas interrogantes y contar una historia del ex Presidente que desconocen biógrafos y cronistas: Víctor Manuel Cabral Amiama.

El diplomático, ex secretario de Turismo y alto gerente hotelero y turístico egresado de prestigiosas universidades norteamericanas y europeas, recibió en 1966 el encargo del ex Presidente Héctor García Godoy de “cuidar” de Francisco Alberto Caamaño durante su gestión como Agregado Militar de la embajada dominicana en Londres. Cabral había trabajado en aquella nación como su asistente desde el año 1962 y el mandatario provisional entendía que el joven, entonces de 26 años, podía ser un perfecto guía para Francis, de quien además fue gran amigo de adolescencia y vecino en Gascue. Con esa misión designó a Cabral Amiama Ministro Consejero y lo envió a Londres, Inglaterra, a preparar el terreno para hacer llevadera la vida al combatiente.

Desde el 23 de enero de 1966, Víctor comenzó a escribir un diario sobre Caamaño que ha sido la ambición de todos los historiadores y políticos que conocen de su existencia. Nunca se había decidido a hacerlo público, a pesar de las insistentes solicitudes. Ahora, a 42 años de aquellos días lo puso a disposición de HOY luego del consejo de una persona que acompañó al dirigente de abril en aquel exilio.

 “Juan Bosch me dijo, palabras textuales: ‘No se puede escribir la historia de Francis sin ti, Víctor, porque ese año, el único que estuvo al lado de él fuiste tú”, contó.  Pero Víctor atesoró con amor y un poco de temor esa joya documental que también conformó día a día con algo de miedo que hoy no sabe cómo explicar. Por eso muchas visitas, reuniones, viajes, están sólo enunciadas, como un recordatorio, o disfrazadas. Esa es la razón por la que él, en vez de “Diario” prefiere llamarlo “Código Caamaño” y ha considerado que éste es el tiempo de desentrañar sus reveladoras anotaciones.

Si muchísimas personas han estado “vorazmente” detrás de este diario ¿Por qué consideró que era hora de darlo a la luz?-

“Porque tengo 68 años y siempre hay alguien que me recuerda que voy a morir y el libro se va a ir conmigo y hace par de meses, una persona me convenció de que yo no tenía, en alguna forma, el derecho de ocultar una cantidad de cosas que hay ahí, y como decía el profesor Juan Bosch, sin ese diario no se puede escribir la historia completa de Francis”, respondió.

Y agregó: “Espero que el poder conversar de este diario sirva para que las generaciones que no conocen, en un país donde se especula tanto, entiendan cómo ocurrieron muchos hechos, porque yo no soy político, aunque estoy en una foto con don Antonio Guzmán, porque fui dos años secretario de Turismo, pero pasados esos dos años renuncié y tras su petición para que me quedara le dije: don Antonio, yo no soy político”.

 El ex mandatario perredeísta, refiere, consideraba que a un sobrino del héroe Luis Amiama Tió debía atraerle esa actividad.

 Para comprender el Diario, hay que contar con las narraciones de su autor. Hay situaciones inexplicables. ¿Por qué, por ejemplo, eran tan frecuentes las reuniones de Caamaño con los miembros de la embajada americana en Londres? El país protestaba por una intervención yanqui que Francis acababa de combatir y que todavía estaba en Santo Domingo.

 Pero lo que parecían alegres y amenos encuentros para jugar dominó, cenar, comer emparedados, desarrollar un partido de béisbol, tomar tragos o degustar un plato, eran casi siempre reuniones políticas que terminaron alejando a Francis definitivamente de esa compañía y transformando en desilusionado, frustrado, pensativo, silencioso, el temperamento antes alegre del futuro guerrillero de Caracoles. Víctor anuncia en el Diario un ácido intercambio y la salida violenta del coronel de la  última reunión.

Apunta, por otro lado, el acercamiento de Caamaño con los cubanos y todavía se asombra al relatar la transformación que experimentó en Londres el jefe constitucionalista.

 En el diario están nombres y apellidos de aquellos actores, como también los de Frank Salcedo, el general Rickie, de las Naciones Unidas, el coronel Casillas, ministro de Defensa, “Fabito”, Carlos Pou, Joaquín Fonseca, Mrs. Nicholson, Alfredo Vorsheim, “Milito” Fernández, Carlos Despradel, el coronel Holguín, Héctor Lachapelle, Euclides Gutiérrez Félix, “Vejez” (Fernando Pimentel), Alejandro Deñó Suero (Chibú), “Chichita” (María Paula Acevedo, esposa de Caamaño), “Fellita” (Fellita Caamaño Grullón, prima de Francis), Rafael Ubiera Padua, los cubanos Miguel Tarrab y Pedro Capó.

 También Tony Rodríguez, el capitán Guerra Ubrí, Sttaford Campbell, Mr. Anthony, Ubito Roa, el coronel Marte, Federico Echenique, Dante Canela, Caonabo Fernández, el coronel García y su hija, John Gwynn, el coronel Prady Berrocal, “Monsito” Garrido, el profesor Antonio Cuello, José Joaquín Puello, Ellis Pérez, Marcio Mejía Ricart, Bethania Abreu, ente otros.

 ¿A qué fueron a Londres? La respuesta la tienen Víctor y este útil diario que, en lo referente a Francisco Alberto Caamaño se inicia el 22 de enero de 1966 con la anotación de los preparativos para el recibimiento y el compromiso de ir a recogerlo. La relación con el rebelde coronel comienza el 23: “Hoy llegó Caamaño a las 8:00 AM. De ahí al hotel Royal Garden. Nos quedamos un rato. Hubo pequeña conferencia de prensa en el aeropuerto”.