Reportaje
Triunfo de Balaguer lo desilusionó

http://hoy.com.do/image/article/135/460x390/0/0A6A9970-BAD8-483C-8C1C-1F5A309319F1.jpeg

POR ÁNGELA PEÑA
a.pena@hoy.com.do
Francisco Alberto Caamaño comenzó a perfilarse como político en Londres, pero esa transformación no se produjo solamente cuando al segundo día de su llegada se fue de compras con Víctor Cabral y con su primo Alejandro Deñó Suero para cambiar su ropa militar por la de civil. Frecuentaba bibliotecas y librerías, compraba libros, ofrecía conferencias en universidades y otras instituciones académicas, entabló amistad con periodistas ingleses de renombre, como John Rettie, del periódico “The Guardian”.

 Allá se daba por seguro que él sería vicepresidente de la República en el que se suponía iba a ser el próximo gobierno de Juan Bosch, aunque, según pudo percibir Víctor Cabral Amiama, “esa no era su ambición”

 “Algunos me dicen que Francis era un guardia, sólo una vez pude apreciar que le salió el guardia, pero lo que yo viví fue un héroe post revolución en Inglaterra: protocolo, cultura, reina. Fue su primer año de proyección internacional, se convirtió en un personaje importante”, comenta Cabral Amiama.

 García Godoy, cuenta, le dio instrucciones para que se ocupara de que “Francis no estuviera en Londres simplemente como el coronel Caamaño que estaba en el exilio dorado sino que se supiera que tenía un rango, un liderazgo, una personalidad que era importante para la República Dominicana”, agrega.

 El joven ministro puso en agenda visitas a personalidades y se lanzó a relacionar a Francis que siempre deseaba que Víctor le sirviera  de traductor. “Me decía que no entendía el inglés de los ingleses, que hablaba inglés americano”

 Refiere con admiración la conferencia que Francis pronunció en “London School of Economics”, una “de las más prestigiosas universidades del mundo. Lo recibieron con aplausos, de pie, a mí se me erizaban los pelos porque los ingleses tenían una visión diferente de las cosas. Había que ver cómo se lució Francis en el turno de las preguntas. Ya no era el guerrillero, como se ponía fuera, ya tenía una estatura política, una actitud positiva, estaba interesado en mantener su rol de ex Presidente Constitucional. Empezó a preocuparse por su formación intelectual, a leer mucho. Las preguntas que le hacían lo enriquecían porque se daba cuenta de la percepción que la gente tenía de él”

 Entonces vino para Víctor el duro trabajo de convencerlo de que había que hacer contacto con los miembros de la embajada americana. “Él ya era un líder que tenía que hacer cosas que tal vez no le gustaban, le razoné que si tenía esa pasión por lo que había hecho, debía continuar, entonces aceptó y de ahí en adelante empezamos a hacer una cantidad de entrevistas con periodistas y escritores que querían conocerlo. Iba gente de Europa, Francia, Alemania, a conversar con él, se le hizo un plan de manera que pudiera empezar a foguearse”

 Recuerda que “la imagen que le dieron a Francis fue la de comunista, y el mismo coronel “sabía que era una invención” . En su labor de persuasión para que se reuniera con los americanos dice Víctor que tuvieron que hacer “cosas que alguna gente sabe”. Una de ellas fue formar un equipo de softbol en la embajada dominicana y jugar con los gringos en un pedazo de jardín que les cedieron en “Hyde Park”, “porque el fin justifica los medios”.

Accidente con los yanquis

En el diario de Víctor Cabral están consignados los nombres y encuentros reiterados de Francis y él con personal de la embajada americana en Londres.

 “Consciente de que Francis tenía que desarrollar un tacto político importante, los contactos empezaron al través del que era el cónsul general, John Gwynn”, señala.  Con él, explica, comenzaron a tratar temas relacionados con la política dominicana.

 A esas juntas que empezaron siendo de carácter social, “se fueron agregando otras personas de la embajada hasta que, en realidad, el mismo Francis manejaba directamente algunas. También incluía reuniones con la secretaría de Relaciones Exteriores en Londres, la gente de Defensa, o sea, él empezó a cubrir el espectro político y la responsabilidad que él pensaba tenía en un futuro en la República Dominicana”

 Pero cuando los encuentros estaban en su mejor momento, vino la ruptura definitiva de Francis con los norteamericanos de Londres, según narra Cabral Amiama. “Estábamos en mi casa de la 43 Flood Street y Chelsea conversando y un miembro importante de la embajada le preguntó: ‘Coronel, por cierto, ¿usted qué piensa del doctor Balaguer?”

 “En ese momento, aclara Víctor, Balaguer no estaba participando en la política activa y eso fue como un parte aguas importante en el pensamiento y la actitud política de Francis porque él se quedó como 20 segundos, que fueron larguísimos, en un silencio. Se quedó mirándolos con los ojos muy fijos, con esa mirada que él tenía como de leopardo, se levantó de la silla y le dijo: ¿Usted me está diciendo que ustedes van a llevar a Balaguer? No tenemos nada más que hablar, a partir de la fecha yo no vuelvo a verlos a ustedes… ¡Se acabaron las conversaciones! Yo espero que la próxima vez que tenga que reunirme con alguien de los Estados Unidos sea con las más altas autoridades de ese país”

 Dos de ellos, recuerda, se levantaron: “¡Coronel! ¡Coronel! Yo lo acompañé y esa fue la última vez que se reunieron”

 En el diario son repetidas las notas con informaciones de lo que ocurría en el país, la ansiedad y las esperanzas con que los dominicanos en Londres esperaban el desenlace de las elecciones. El 3 de Junio, Víctor Cabral apuntó: “Hoy parece que el resultado de las elecciones en Santo Domingo es que Balaguer ganó. Me siento muy deprimido” Ese triunfo, manifiesta, “trastornó mucho a Francis porque su pensamiento era que después de la lucha de la revolución Juan Bosch sería electo Presidente. Comenzó a cambiar su lineamiento de conducta, su concepto político, ya no se sentía confiado”

 -¿Cómo reaccionó?- “Desilusionado. Estábamos en su casa y ahí finalmente recibió la noticia. Tuvo expresiones que no puedes publicar, pero interprétalas, dijo malas palabras. Le salió el guardia: ¡Coño! ¡Vuelven a traicionar al pueblo dominicano!”.