Reputación: el valor intangible más importante

Reputación: el valor intangible más importante

Orlando Jorge Villegas

Por: Orlando Jorge Villegas
Desde el Presidente de la República hasta el más humilde de los dominicanos, construir una reputación es algo que conlleva años de esfuerzo, dedicación, disciplina, perseverancia, errores, etc. Para llegar a ser Primer Mandatario, se debe construir un perfil político. Para ser un empresario exitoso, se deben dar resultados en distintos órdenes. Para ser un periodista con credibilidad, hay que ganarse el respeto de la audiencia. Y así pudiéramos dar otros ejemplos…

La globalización de la comunicación, otrora dirigida por unos pocos dueños de medios, ha permitido que millones de personas puedan emitir una opinión sobre temas diversos. Las redes sociales, especialmente Twitter, se han convertido en nuevos “foros públicos”, donde se hacen juicios mediáticos, la mayoría de las veces sin base o pruebas. La “enchinchadera” se ha vuelto un modus vivendi para muchos usuarios de estas plataformas. La búsqueda de likes, views, alcance, comentarios, entre otros, no discrimina entre lo objetivo y lo subjetivo. El gran ganador es el que “más suene” o “el que tenga el titular más atractivo”. Las noticias positivas no existen. Lo negativo gana terreno. El sensacionalismo y amarillismo se han convertido en los dueños de la verdad.

Ante este escenario, el riesgo de una reputación que tomó años para ser construida, es el ser destruida en cuestión de un tweet, un comentario, o un titular. ¿Quién se iba a imaginar que 280 caracteres en una red social iban a poder contra años de trabajo arduo?

Movimientos como la Primavera Arabe, surgidos de la insurrección digital, han logrado cambios significativos en algunos países. Las denuncias en redes sociales han ayudado a canalizar situaciones que quizás nunca un Gobierno o autoridad hubiese prestado atención. Los gobernantes se han sometido a un escrutinio más estricto de la ciudadanía que se informa y opina en los medios digitales. La fiebre no está ahí.

Los cambios en la tecnología y la propia gobernabilidad nos obligan a modificar la Ley 6132 de Expresión y Difusión de Pensamiento. Cuando esta legislación fue promulgada, no existían las TICs. Por ahí debemos comenzar. Por ejemplo, la Ley 6132 establece el derecho a replica en sus artículos 18-25. Sin embargo, una actualización de dicha ley debe considerar el derecho a replica en caso de que la difamación se cometa de modo directo y personal sin el empleo de los medios de comunicación (un tweet, por ejemplo). Esta debe ser una prioridad para nuestra sociedad. De lo contrario, seguirá el festival de difamaciones, injurias, y como producto final, reputaciones destruidas sin justificación alguna.

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