Reserva científica y vedado Valle Nuevo, presidente Joaquín Balaguer

Ubi Rivas.

Nunca será demasiado insistir en preservar la Reserva Científica y Vedado de Valle Nuevo, conociendo todos que es el área de mayor recepción hídrica de la isla Española, nacimiento de más de 900 manantiales que protagonizan un espectro de reguío singular.
El país, este servidor inclusive, saluda y respalda emocionado la laudable providencia del presidente Danilo Medina de preservar este tesoro nacional, disponiendo concluir todo cultivo en Valle Nuevo, porque los agroquímicos usados son arrastrados hasta los lechos de los afluentes, envenenando sus manantiales, entendiendo que colectan las aguas lluvias y nutren los acueductos de Constanza, Baní y Santo Domingo mediante la presa de Valdesia, que se alimenta del río Nizao, en grave riesgo de extinción.
El presidente Medina, en una corajuda acción de rescate de Valle Nuevo, ordenó su total rescate, debiendo proceder idéntico con Los Haitises, Sierra de Bahoruco, cordillera Central y coníferas, Septentrional, controlando allí la codicia de los buscadores de ámbar que depredan considerables áreas, y las voraces granceras que socavan los lechos de cientos de afluentes, sin un ápice de consideración, y los haitianos que apoyados por militares, diezman los cambrones para hacer carbón que llevan a Haití. ¿O no es así?.
En este momento histórico estelar, cuando el presidente Medina, luego de cinco años en el mando en dos períodos, ha dispuesto restaurar el destruido patrimonio forestal, y conforme honrar, honra, como profetizaba el Apóstol José Martí, es propicio que nuestro gobernante tramite al Congreso Nacional un proyecto de ley que designe la Reserva Científica y Vedado de Valle Nuevo Presidente Joaquín Balaguer, que en 1992 sacó a los productores de Valle Nuevo, y el presidente Leonel Fernández los reintrodujo, una de sus imperdonables lacras.