Respeto a la diversidad de opciones sexuales, resistencias

En la actualidad muchas sociedades reconocen libremente la homosexualidad como una opción o una preferencia en la diversidad de prácticas sexuales que tiene el ser humano. La aceptación de la homosexualidad como un derecho favorece la ruptura con prácticas discriminatorias y de exclusión contra las personas que se definen como gay, lesbiana, transexual o bisexual. El abordaje de la equidad como un principio de desarrollo humano en las distintas sociedades atraviesa la necesidad del respeto a este derecho y la eliminación de toda forma de discriminación: racial, por opciones sexuales, de género, edad, discapacidad y de clase.

La descalificación ética y moral de las personas por ser homosexuales es una práctica de intolerancia y discriminación. El ejemplo más claro es el manejo que se le ha dado en algunos medios de comunicación de la llegada al país de un embajador de los Estados Unidos que es homosexual.

¿Desde cuándo la vida sexual íntima de personas heterosexuales se convierte en un parámetro para analizar su capacidad profesional, intelectual o su desempeño administrativo?

¿De cuáles funcionarios o funcionarias se hace público su historia matrimonial, sus relaciones sexuales o su vida íntima?

Al menos que estos funcionarios o funcionarias presenten un historial de delitos sexuales, abusos a menores, incestos y violaciones, su vida sexual no debe ser un parámetro para medir su integridad en una sociedad democrática.

Las declaraciones de la Jerarquía de la Iglesia Católica discriminando a esta persona por su homosexualidad fortalecen la intolerancia y el irrespeto a la libertad personal que tiene cada persona en su vida sexual. Estas declaraciones se contradicen con las actitudes asumidas frente a las prácticas de violaciones sexuales en sacerdotes como ocurrió con el caso de Juncalito.

La sociedad dominicana dista mucho de obtener un clima de equidad y respeto a  la diversidad en todas sus expresiones. Una sociedad donde prima la intolerancia hacia la diversidad de opciones sexuales, religiosas, raciales, de género y de clase no puede considerarse como una sociedad democrática y mucho menos que camine hacia el desarrollo humano.

En nuestra sociedad se le violan los derechos de: educación, trabajo, diversión, salud, justicia y libre tránsito a las personas que tienen opciones sexuales distintas. Estas violaciones ocurren cotidianamente deteriorándose así el carácter democrático de nuestra nación. No existe desarrollo humano  mientras  se presenta la exclusión y la inequidad contra determinados grupos sociales. Se deben generar procesos de cambio en nuestras prácticas sociales y de convivencia que erradiquen la discriminación y ofrezcan  iguales oportunidades a las personas independientemente de su opción sexual para el pleno ejercicio de sus derechos y su desarrollo humano.