Responsabilidad empresarial

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LEONARDO DÍAZ JÁQUEZ
En IBM, donde trabajé por largos años, existía o existe un código de ética que establecía los lineamientos generales que los empleados debíamos cumplir para estar en consonancia con el principio de que IBM es una buena ciudadana corporativa en los diferentes mercados en donde opera, lo que la lleva a ser estricta con el cumplimiento de las leyes y normas de cada país. Anualmente teníamos que firmar un documento en el que afirmábamos haber leído el Código de Ética, haberlo entendido y que nos comprometíamos a actuar de acuerdo a sus lineamientos.

Traigo esto a colación, pues pregono que cuando los ciudadanos asumamos nuestra responsabilidad, y actuemos en consecuencia, es que nuestro país comenzará a experimentar un cambio real y verdadero, sin tener que esperar soluciones mesiánicas de la dirigencia política. Asimismo digo que la empresa tiene y debe ser una buena ciudadana corporativa, regulando las actividades que desarrolla dentro del más estricto apego a las leyes y normas que rigen la vida nacional. Es una pena ver que con alguna frecuencia diferentes empresas son acusadas de violar normas y leyes vigentes o buscan subterfugios legales para no cumplir con sus responsabilidades. Hace poco, porcicultores de Licey estaban envueltos en unos problemas medioambientales. En el turismo, el conflicto con las áreas protegidas es permanente.

Pero no solamente productores de un pueblo del interior cometen violaciones a las leyes, sino que empresas nacionales y extranjeras de gran prestigio violan las mismas. Unas son las empresas que promueven sus productos usando las “peynadoras” (camiones con un sistema de sonido potentísimo que tocan música popular), que visitan los colmados y lugares públicos con música a un nivel de estridencia tal, que acaban con el sosiego y la tranquilidad del vecindario. La Semana Santa es un buen ejemplo, pues las empresas llegan incluso a acuerdos para no vender bebidas alcohólicas en playas y carreteras, y hacer de la misma una semana de recogimiento y reflexión, pero siempre le buscan la “vuelta” a dichos compromisos, con la vista complaciente de la autoridad.

Y las que fabrican bienes que dicen en sus etiquetas que tienen tal componente en una cantidad determinada y en la práctica no sucede así. Médicos amigos se quejan de los medicamentos genéricos, nacionales e importados, porque según sus pareceres no tienen las cantidades de las moléculas que dicen sus etiquetas. Por otro lado, el agua elaborada por el sistema de ósmosis inversa debiera tener una advertencia, por lo menos en cuanto a que no contiene minerales. En este grupo, podemos incluir a las empresas que venden productos vencidos y falsos.

Pero sucede y viene a cuento que los tipos de empresas a que me refiero y otras más, están dirigidas por ciudadanos de gran prestancia social, quienes con frecuencia participan en actos públicos, ora en una actividad benéfica, ora en un reconocimiento a algún compañero, ora trazando pautas sobre lo que debe o no hacerse, ora en un acto religioso dando gracias al Creador, etc., pero es penoso comprobar que no siempre lo que reflejan hacia afuera en lo personal, está en consonancia con las prácticas de las empresas que dirigen.

Sé que en el país hay muchas empresas, nacionales y extranjeras, que son ejemplo de lo que debe ser una buena ciudadana corporativa, es decir, ejemplos a imitar. Las hay por montones y son mayoría. Las empresas más sobresalientes en este aspecto son aquellas en las que sus miembros, tanto en lo público como en lo privado, en lo personal y en lo empresarial, especialmente sus directivos, son gente coherente que predican con el ejemplo.

Y es ahí donde se hace más complicada la situación, porque no siempre “se actúa de acuerdo con lo que se predica” y es el llamado que quiero hacer a los hombres y mujeres muy exitosos en la vida empresarial a lo “dominicano” para que den un paso al frente, actúen respetando las leyes y normas, y se convenzan que aún así, se puede ser exitoso y tener empresas prósperas. Los quiero invitar a que sean verdaderos ejemplos a imitar, en pro de un país mejor, para beneficio de nosotros mismos y los por venir.