Responsabilidad valor,  capacidad

El crimen organizado, del que es precursor el narcotráfico, no escatima recursos ni sangre para cobrar  sus cuentas o para quitar de en medio a quien se oponga a sus propósitos. Esta osadía supone un enfrentamiento con la sociedad y los instrumentos que ésta tiene para moderar las conductas de sus integrantes y garantizar paz y tranquilidad. Entonces, para preservar la integridad de la sociedad se necesita de mucha entereza, valor, responsabilidad, capacidad y nada de miedo a las consecuencias.

El  cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez apunta en una homilía reciente que la Justicia tiene un papel determinante  en la lucha contra el narcotráfico. Los resultados de las investigaciones sobre prácticas ilícitas van a parar a los tribunales y es allí donde se confirman o descartan las responsabilidades atribuidas a sospechosos. La decisión final es del juez.

Una preocupación que tiene la sociedad es que decisiones de algunos jueces en casos sonados de narcotráfico y crímenes conexos han dejado en libertad a inculpados a pesar de las evidencias en su contra. Parece poco probable que estas decisiones sean fruto de la incapacidad. Quizás obedezcan a temor, a falta de responsabilidad. La sociedad necesita jueces capaces, responsables y sin temor a las consecuencias de condenar el crimen como manda la ley.

La receta Zoellick para Haití

Las necesidades urgentes de Haití a partir del terremoto -alimentos, agua, servicios médicos- han estado suficientemente cubiertas. La solidaridad internacional ha sido más que generosa. ¿Qué pasará después que las cámaras de las agencias de prensa abandonen Haití y dejen de enfocar cadáveres y escombros? Las necesidades de esta empobrecida nación a mediano y largo plazos  deberán seguir siendo cubiertas y la meta debe ser construir un Estado que pueda caminar hacia el desarrollo.

El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, advierte sobre la necesidad de financiar y emprender en Haití planes a largo plazo que permitan superar el estatus demolido por el terremoto. La comunidad internacional debe prepararse para reconstruir  Haití como lo ha estado haciendo con Afganistán y con la ciudad de Aceh, Indonesia, que en 2004 fue barrida por un tsunami que mató a 160,000 personas. ¿Se hará lo mismo en cuanto a  Haití?