Responso por Cotubanamá Dipp

UBI RIVAS
El día diez del presente mes de abril falleció víctima de un fulminante cáncer, a los 61 años de dad, Cotubanamá Dipp Billini, y con su partida hacia las regiones ignotas, un poco abrupta y sin despedida, el país pierde a un ciudadano íntegro a carta cabal.

Cotú, como le llamábamos quienes fuimos sus amigos y ponderamos sus virtudes y su saber, hoy acongojados por su pérdida invaluable, fue un apasionado militante del PRD, a quien sirvió durante todo el tiempo desde su adolescencia en Nueva York donde discurrió parte importante de su vida, sin grandes referencias de contrapartida.

Diplomado en ciencia política en la Universidad de Nueva York con grado de licenciatura, Cotú era un magnífico expositor político, tanto en conversaciones privadas como las veces que acudió a la pantalla chica donde se expresó siempre con una desenvoltura e ilustración memorables.

No obstante su coherente y espontánea militancia en el PRD, Cotú solo fue distinguido por el presidente Salvador Jorge Blanco que le designó subsecretario de Relaciones Exteriores, embajador en Brasilia, así como director de CORPOHOTEL, y los demás gobernantes del país del PRD lo ignoraron, minimizaron y simplemente no lo tuvieron en cuenta.

En los momentos postreros de su despedida en el camposanto, donde el PRD no se hizo representar sino que acudieron espontáneos Aridio García de León y Fulgencio Espinal, dos viejos robles perredeístas también muy poco distinguidos por los gobernantes de su partido, éste último perfiló los pormenores y la grandeza del amigo inolvidable a quien despedíamos los que le quisimos.

Refirió Fulgencio que antes de las traumáticas elecciones de 1978 en que el PRD se apertrechó para sacar del poder la ignominia de los 12 años de crímenes y barbaries, el doctor José Francisco Peña Gómez envió a Cotú a Senegal para que recibiera y trayera para la campaña US$150 mil que donaría el presidente Lepold Senghor, pero que la remesa no llegó a tiempo y Peña Gómez instruyó a Cotú repartirla en pequeñas porciones a compañeritos de las bases con problemas de salud, y Cotú al pie de la letra entregó hasta el último centavo ordenado por el líder de los blancos y los negros que perdimos a destiempo los que le quisimos.

Ese era el nivel de un hombre formado en principios, con una estructura moral alta, con una preparación académica y cultural superior de quienes le ignoraron y le amargaron la existencia en su propia parcela política.

Reaccionaba a ratos, iracundo, al saberse maltratado por quienes debieron ponderarlo, reconocerle sus méritos, y su  preparación profesional, y entonces él mismo se consolaba, y concluía en que así fue mejor, porque él siguió siendo quien fue y como fue, mientras que los otros terminaron en forma penosa su accionar en el poder.

En los momentos previos a publicarse esta entrega en HOY, el PRD no se había enterado del deceso de Cotubanamá Dipp Billini, o de cualquier manera, no había insertado una nota de pésame a sus familiares.

Solo la Fundación V República y la Suprema Corte de Justicia insertaron pésames en los diarios, habida cuenta de que Cotú era miembro de la primera y esposo de la doctora Josefina Abre, suplente de miembro del más alto tribunal judicial de la República.

También solo HOY publicó una nota a dos columnas, el día once, informando sobre su deceso y exequias, todo lo cual revela el nivel de indiferencia que realmente no reputa excelencias en la condición humana de hoy, para quien le sirva el traje que se lo calce.

Los que vieron a Cotú exponer en la pantalla chica y los que mucho más le tratamos de cerquita y valorizamos sus notables condiciones humanas, empero, no lo olvidaremos nunca, recordando sus méritos, virtudes, su risa espontánea y bullosa y su gran valía como persona. Paz a sus restos. Siempreviva a su memoria imperecedera.