Responso por Pedro Manuel Casals Victoria

El día diez del presente mes de mayo falleció el doctor Pedro Manuel Casals Victoria, 72 años, y el solo hecho de pensarlo, sentirlo y escribirlo, resulta para este servidor como algo inconcebible y una jugarreta pérfida de la vida.

Trabé migas con Pedro Manuel desde que cursábamos el primer año de bachillerato en el Liceo Ulises Francisco Espaillat, de Santiago de los Caballeros, en 1951, y desde entonces nos vinculó un afecto gemelo de la hermandad.

En todo ese trayecto repleto de vivencias, las ergástulas de la tiranía trujillista que padeció, su paso por la Alianza Social Demócrata del doctor Juan Isidro Jiménez Grullón, que lo condujo al secretario de Finanzas más joven de la historia con 29 años. Su solidaridad con la guerra de abril de 1965, sus migas con el profesor Juan Bosch y con el coronel Francisco Caamaño.

Su exilio en 1965 en Nueva York donde lo protegió la escritora portuguesa Tana de Gámez; su empeño por el retorno de Bosch al poder sin elecciones en 1965; sus aportes a la economía nacional con sus enjundiosos artículos en los periódicos. Su asesoría económica con el principal emporio económico criollo, con la Asociación de Hacendados y Ganaderos, lo convirtieron en un personaje importante y uno de los más sobresalientes de mi generación.

Si su nombre hubiese sido Peter Casals en vez de Pedro Manuel y su origen en Estados Unidos, Canadá o Europa, de seguro que lo clasificarían de genio, aunque de todos modos lo fue.

El primer gran patriota que conocí en 1962 fue a Don Persio Celeste Franco, amigo del apóstol José Martí, y el más sobresaliente después, en su cruzada sin descanso contra la haitianización que peligra la soberanía dominicana, fue Pedro Manuel, cuyo ejemplo debemos apreciar y seguir y sus hijos interpretar como sendero y fanal. Será siempre el hermano que no tuve. Paz a sus restos.