Resultados elecciones favorecen a Batasuna

MADRID (AFP).- Las elecciones vascas del domingo, que llevaron nuevamente al poder a los nacionalistas moderados, aunque más debilitados, reforzaron a la vez a los nacionalistas radicales de Batasuna y al jefe del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Ningún sondeo había previsto que Batasuna, ilegalizada en 2003 por su lazos con ETA y que llamó a votar por un Partido Comunista de las Tierras Vascas (Ehak) sin representación parlamentaria ni sede, obtendría nueve escaños (de 75), ganando incluso dos diputados con respecto a los resultados de 2001.

La coalición, considerada como el brazo político de ETA, hizo fracasar así la Ley de Partidos en virtud de la cual había sido ilegalizada y que pretendía privar a los nacionalistas radicales de representación política.

Este texto legislativo votado unánimemente por los grandes partidos, apenas había suscitado las protestas de los eco-comunistas, los nacionalistas moderados y algunos comentaristas españoles.

Batasuna, cuya mejor marca histórica se remonta a 1999, durante la tregua de ETA, había ido desde entonces cayendo en picado. Su remontada coincide con el lanzamiento en noviembre de una proposición para un “arreglo político” del sangriento conflicto vasco.

Para el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, los resultados de Ehak han fortalecido el proceso de paz que defiende la izquierda nacionalista porque “150.000 vascos y vascas han sostenido la propuesta de Anoeta en las urnas”.

Anoeta es el nombre del velódromo en el que, en noviembre pasado, Arnaldo Otegi, hizo un llamamiento, avalado por ETA, para un arreglo por medios exclusivamente políticos del conflicto vasco.

Tras los comicios del domingo, los nacionalistas radicales, con los que Zapatero se niega a negociar mientras ETA no renuncie a la violencia, siguen presentes como interlocutores para poner fin a la violencia terrorista que ha causado más de 800 muertos en 36 años en España.

A la inversa, los nacionalistas moderados del jefe del gobierno regional en funciones, Juan José Ibarretxe, que han perdido cuatro escaños (hasta los 29 diputados) y han visto duramente erosionada su mayoría simple, van a tener que renunciar a su ambición de negociar desde una posición de fuerza el proyecto soberanista que lleva el nombre de Ibarretxe.

Esta es una apuesta ganada por Zapatero, que había rechazado este plan de “libre asociación” del País Vasco a España y que había propuesto a cambio una mejora del estatuto de autonomía del País Vasco, por medio de un consenso de dos tercios del parlamento vasco, pero siempre dentro del marco de la Constitución de 1978.

El Partido Popular (PP, derecha) perdió el domingo su puesto de primer partido de la oposición en beneficio de los socialistas (15 y 18 escaños, respectivamente) y reservó sus ataques más duros el lunes para Zapatero, al que reprocha no haber ilegalizado a Ehak.

Asegurando que existen “pruebas evidentes de que este partido es Batasuna”, el jefe del PP, Mariano Rajoy, acusó a Zapatero de haber “dado un balón de oxígeno a Batasuna” y a ETA.

La consecución de una mayoría estable se anuncia difícil para el PNV de Ibarretxe, y tanto Ehak como los socialistas podrían ser la clave de la misma. Tanto en un caso como en otro, Ibarretxe tendrá primero que dejar a un lado su plan, que los nacionalistas radicales consideran demasiado tímido y los socialistas demasiado osado.

El juego de posibles coaliciones queda abierto y las negociaciones empezaron ya en la mañana del lunes, con una primera ronda de llamadas de Ibarretxe “para establecer la hoja de ruta de la próxima legislatura”, empezando por Zapatero.

Este último se reunirá con el jefe del gobierno vasco en funciones, una vez que éste haya finalizado sus consultas con el resto de partidos representados en el parlamento.