Resultados PISA revelan pésima calidad educación

Ramón Nuñez Ramírez

A pesar de que este gobierno ha dedicado desde 2013 el 4% del PIB a la educación básica, ha sembrado el país de aulas, se está generalizando la tanda extendida, que es en realidad un plan social alimenticio sin contenido educativo, se han elevado los sueldos de los docentes, sin embargo los resultados obtenidos por el país en la prueba PISA 2018 revelan que falta todo por hacer en materia de la calidad de la educación.
La prueba PISA (por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assesment) es un estudio implementado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) una especie de club de países ricos, que a partir del año 2000 inició a nivel mundial la medida del rendimiento académico, con el objetivo de que los países mejoren sus políticas educativas, y se basa en una prueba estándar de alumnos con la edad de 15 años, evaluándolos en matemáticas, ciencias y lectura; la prueba se realiza cada tres años, el gobierno dominicano en 2015 solicitó ser evaluado y los resultados nos colocaron en el último lugar.
En la prueba PISA de 2018, en lectura RD obtuvo la penúltima posición de 79 países, con una puntuación de 342 (una caída de 16 puntos en relación a 2015), en matemáticas en el último lugar con una puntuación de 325 (una caída de tres puntos) y situados a 28 puntos del penúltimo que es Filipinas y en Ciencias estamos en el último lugar con 336 puntos (una caída de 4 puntos) y de nuevo a una distancia de 21 puntos del país penúltimo que fue también Filipinas.
En la Prueba PISA 2018 la capital de China, Beijing y tres provincias obtuvieron el primer lugar junto a Singapur, que por cierto obtuvo esa posición en el Índice de Competitividad Global 4.0 de 2019, nuestra región obtuvo resultados decepcionantes, salvo Chile, Uruguay y Costa Rica y aun así distan mucho de la media obtenida por los países de la OCDE.
Para tener una idea de la distancia que debemos remontar, en lectura, variable de mayor atención en esta prueba, estamos a 207 puntos de Singapur, a 154 puntos de la media de los países OCDE y de Chile 110 puntos.
Es cierto que estos resultados son una consecuencia de muchas décadas con pésimos presupuestos, bajos salarios docentes, métodos de enseñanza arcaicos y contenidos divorciados de las necesidades de la economía global y se entiende que colocarnos en una posición similar a los mejores países de la región nos tomará un par de décadas, pero la mejoría sostenida la lograremos con una verdadera reforma educativa que comience ya.
Evidentemente la calidad del docente es básica, probablemente un altísimo porcentaje de los maestros reprobarían la prueba PISA, así que es necesario importar instructores de Cuba, Chile, Costa Rica o de países de la OCDE para mejorar la calidad del docente y proceder a una limpieza del sistema, pensionado o liquidando a los que sean incapaces de adquirir las destrezas necesarias.
El Ministerio de Educación, que recibió RD$738 mil millones entre 2013-2018 (25% del presupuesto cada año) parió dos precandidatos presidenciales, valioso ejemplo que nos señala esta tarea no puede ponerse en manos de políticos aspirantes; afortunadamente el actual ministro, Antonio Peña Mirabal, con pocos meses en el cargo, está concentrado en sus funciones, recibió con humildad los resultados y anunció un diálogo nacional en enero. Que de ese dialogo salgan los planes para iniciar la mejoría en la calidad de la docencia y los contenidos.