Retiro más allá de los ochenta años

Gracias a los avances médicos la vida útil de los seres humanos, especialmente en los países desarrollados, se ha duplicado en el último siglo y las expectativas es que siga en aumento, fenómeno que unido a la disminución de la natalidad está propiciando un envejecimiento de la población, lo cual  augura en las próximas décadas serios problemas a los sistemas de pensiones.

La esperanza de vida al nacer es el promedio de la cantidad de años que vive una población en un cierto período de tiempo y es una función del ingreso, la calidad de la salud, higiene, medio ambiente etc., y no es accidental que en varios países del G-8 la esperanza de vida supera los 80 años, mientras en ciertos países africanos es menor a los 35 años.

Los avances médicos, más otros factores, han permitido elevar  la esperanza de vida de los seres humanos y mientras el hombre de cromagnon apenas contaba con un  promedio de 18 años, en los albores del siglo XIX era de 37 años, al comienzo del siglo pasado de 47 años y ciertos expertos vaticinan que en el 2050 la esperanza de vida al nacer en las naciones más desarrolladas alcanzará los cien años. En RD la esperanza de vida al nacer aumentó desde 45 años en la década de los cincuenta a 60.3 en el 1975 y a 73.7 años en el 2008.

Ese aumento de la esperanza de vida unido a un descenso en la tasa de natalidad ha contribuido en los países desarrollados a que la relación entre la población inactiva y la activa laboralmente se incremente, situación que podría colocar en dificultades la sostenibilidad financiera de los planes de pensiones  en las próximas décadas.

Un ejemplo de lo anterior lo representa España.

La esperanza de vida en el 1900 era de 34.76 años y aumentó a 80.05 años en el 2008 y mientras en el 1900 la relación entre los mayores de 65 años y la población activa (15 a 65 años) era de 8.88%, esa relación subió a 24.21% en el 2008 con el pronóstico de que en el 2050 la población mayor de 65 años representara el 30.8% y de esa, la quinta parte tendrá una edad superior a los 80 años.

En las naciones desarrolladas la base de la pirámide demográfica se ha estrechado y el pico se ha ensanchado y ese proceso está provocando un debate en torno al futuro de los planes de pensiones y muchas conclusiones apuntan a elevar la edad de retiro.

Al país le faltan muchas décadas para experimentar esos problemas demográficos, sin embargo ya vemos una legión de hombres y mujeres públicos activos a pesar de su edad y estoy convencido que mis nietos y los del lector o lectora disfrutaran de una larga vida, de 90 o 100 años, pero deberán trabajar por lo menos ochenta.