Retiros de dinero complican más a Lula

RASILIA (AFP).- La revelación de que políticos aliados al gobierno del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva sacaron millones de cuentas bancarias privadas pusieron en nuevos aprietos al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) y en duda su tesis de que nunca pagó sobornos a legisladores.

Los primeros documentos entregados a una comisión parlamentaria que investiga los casos de corrupción muestran que 38 personas sacaron 25 millones de reales (10,4 millones de dólares) en efectivo entre 2003 y 2005 de las cuentas del publicista Marcos Valerio en el Banco Rural, según publicó ayer, miércoles, la prensa.

En la lista figuran políticos del PT así como asesores y familiares de diputados de ese partido y de dos de sus aliados en el Congreso, el Partido Liberal (PL, derecha, del vicepresidente José Alencar) y el Partido Progresista (PP, conservador, del presidente de la Cámara, Severino Cavalcanti).

La esposa del ex presidente de la Cámara, Joao Paulo Cunha (del PT) efectuó un retiro de 50.000 reales (20.800 dólares), de acuerdo a esos datos.

Una asesora del actual líder del PT en la Cámara, Paulo Rocha, realizó cuatro retiros en julio de 2003, por un valor total de 320.000 reales (136.700 dólares).

Un asesor del líder del PP en la Cámara, José Janene, también efectuó varios retiros, uno de ellos de 300.000 reales (125.000 dólares), precisan los informes.

El relator de la CPI, Osmar Serraglio, dijo que la Comisión “está muy sorprendida por las informaciones obtenidas”.

La CPI oía este miércoles al ex tesorero del PT Delubio Soares, quien asumió enteramente la responsabilidad de haber constituido una caja paralela de 39 millones de reales (16,7 millones de dólares) con préstamos concedidos por Marcos Valerio, aunque aseguró que esos fondos fueron usados para financiar campañas electorales, y no para pagar mensualidades a diputados aliados.

“No hubo pagos de remesas del PT a parlamentarios ni a partido alguno”, declaró, aunque se negó a identificar a los beneficiarios de esos supuestos fondos de campaña.

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva ya trató, en una entrevista dada el viernes pasado, de minimizar el alcance de la crisis, al afirmar que la creación de una caja paralela en el PT continuó con una “sistemática” tradición de financiamiento paralelo de campañas.

La versión de que Soares obtuvo préstamos de Valerio sin decírselo a nadie fue bautizada “Operación Paraguay” por la prensa, en alusión a la “Operación Uruguay” con la que el presidente Fernando Collor de Mello trató en vano de evitar su destitución en 1992, alegando que financiaba sus elevados gastos con un préstamo de banqueros uruguayos.

Un factor determinante en la caída de Collor fue su rápida pérdida de popularidad, algo que no parece estar ocurriéndole a Lula, que pese a una erosión de su imagen sigue beneficiandose de una envidiable popularidad, tras más de dos años y medio de mandato y dos meses de crisis política aguda.

Según una encuesta realizada entre el jueves y el lunes pasados por el privado Instituto Ibope, un 53% de los brasileños confía en Lula (eran 60% en marzo y 56% en junio), en tanto que el índice de los que no confía subió de 34% en marzo a 42%.