Retomar la Estrategia Nacional de Desarrollo, en busca de la equidad social

Retomar la Estrategia Nacional de Desarrollo,  en busca de  la equidad social

Sin pausas ni desvíos, paso a paso, día tras día, la acción articulada de las instituciones que integran el Centro de Reflexión y Acción Social Padre Juan Montalvo confluyen hacia una misma dirección, una línea programática orientada a generar transformaciones estructurales, institucionales y culturales.

Su agenda consigna propuestas sobre cambios sostenibles en educación, salud y seguridad social, empleo, desarrollo económico y humano, temas medulares que coinciden con la Estrategia Nacional de Desarrollo (END), engavetada por más de un decenio.

Los planteamientos e indicadores asumidos en esa ley, 1-12, deben ser retomados institucionalmente y gerenciados con responsabilidad por el liderazgo político dice Roque Félix, coordinador del Centro Montalvo, cuya agenda incluye la búsqueda de una convivencia armoniosa domínico-haitiana.

Modelo económico. Construir la sociedad que aspiran implica transformar el modelo de desarrollo, un cambio en el modelo económico de exportación, de modo que propicie desarrollo interno, la conservación medioambiental.

Ese esquema de desarrollo abierto, indica Félix, solo es posible sostenerlo sobre la base de que sea regulado sin afectar las perspectivas de sostenibilidad de la economía del país y el bienestar de la población.

Solo tiene sentido si genera un bien mayor al Estado y a la sociedad en la gestión del trabajo, la remuneración y condiciones laborales que mejoren la especialización de la mano de obra. Y que efectivamente descanse en un sistema económico más integrado, orientado a una producción lo más sostenible posible de todos nuestros bienes y servicios. Es preciso cambiar su enfoque, no dejarlo al desgobierno del mercado, al lucro personal de grupos económicos que hacen del sector productivo lo que quieren, y agrega:

_En el país se han generado riquezas con el turismo, minería y zonas francas en los diferentes sectores hegemónicos de la vida económica nacional, pero el sistema tributario está lleno de privilegios fiscales, de gastos que garantizan incentivos entre comillas a todas estas inversiones. Con esos privilegios no es posible desarrollar el barrio, la agricultura, las comunidades rurales.

Primer nivel de salud. “¿De qué nos sirve un 9-1-1 que atiende miles de casos de hipertensión no diagnosticada a tiempo, con un coma diabético y sin medicamentos, gente desmayada por hambre?” pregunta Félix. Lo que hay que resolver, dice, es el primer nivel de atención de salud para que la hipertensión, la diabetes, estén controladas, y tengan el medicamento, el desayuno antes de salir. La mayoría de los casos que atienden el 9-1-1 son desmayos. Mientras ese patrón esté funcionando no hay perspectiva de bienestar.
“Esas son cosas que tenemos que cambiar. En la EDN está todo planteado y el camino para hacerlo”.

Pactos fiscal y eléctrico. En esa legislación está lo institucional, las normas atinentes a compras y contrataciones del Gobierno, el compromiso de firmar un pacto eléctrico sobre la base del manejo razonable del mercado eléctrico.
Consigna un pacto fiscal que transforme el sistema tributario y sea más equitativo y justo. Ese es un mecanismo muy importante para la función redistributiva, pero no se toca, por eso no hemos entrado en lo que la END plantea.
“Tenemos que discutir un pacto fiscal orientado a la equidad tributaria y a reducir los privilegios fiscales, como estipula su artículo 43, indica Félix. Y, a la vez, establecer una ley de responsabilidad fiscal para evitar que los gobiernos burócratas se roben la plata sin régimen de consecuencia”.

La END traza un camino para que las iniciativas económicas, los emprendurismos, operen regidos por un sistema de regulaciones y controles que eviten los abusos de quienes participan en el mundo de los negocios. Ahí está el horizonte de reformas posibles del régimen laboral, pero hay sectores que siempre quieren negar derechos y se ha pretendido un pacto que recorte derechos de los trabajadores, lo que implica violar la ley, el Código de Trabajo.


Ahí está la ruta para que la gente tenga trabajo decente, un salario digno, y pueda producir un aporte competitivo, eficiente a la economía. No es posible el bienestar económico y social con trabajos de mala calidad, tampoco empleos bien remunerados si la fuerza laboral no eleva su competitividad, su calificación productiva. Hay un camino. Y el liderazgo político debe comprometerse con eso. Comenzar a transitarlo.

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