Retos de la economía mundial en el 2010

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Todavía no sabemos cómo comparar lo que se ha venido desencadenando sobre la economía mundial. Unos juran que el sistema solo atravesaba una crisis pasajera y que todo ya volverá a la normalidad. Sostienen que el apoyo sin precedentes para el sector financiero, junto con un estímulo masivo monetario y fiscal, ha permitido que la economía mundial emerja de la crisis. Otros, manifiestan que  la crisis financiera mundial ha terminado y que la economía global muestra ya signos de  firme recuperación.

Lo que sí queda claro es que aun no se ha propuesto ninguna gran reforma estructural a la economía mundial. El sistema sigue siendo frágil, y nada nos garantiza que, en un futuro muy próximo, no sufriremos una nueva explosión.

De momento, los resultados ofrecidos por las economías del mundo permiten apreciar dos grandes evidencias. Por un lado, la recuperación solo ha sido posible gracias a una enorme inyección de fondos públicos en el sector privado, es decir, gracias a una contribución masiva de ahorro colectivo que resucitó nuevos balances bancarios sanos y estimuló la confianza en el sistema; por el otro, se aprecia que si bien existe sin dudas un retorno de un ligero crecimiento en algunos países, esto necesariamente no ha traído creación de empleos, lo que significa que el desempleo sigue estancado o que, incluso, todavía puede crecer  más. La pregunta ahora es cómo mantener o retirar los estímulos y, al mismo tiempo, contar con un repunte de  demanda privada.

Lo que pasó

La crisis financiera que estalló en septiembre de 2008 (luego de más de un año de inestabilidad financiera) se ha convertido en una crisis mundial de la economía real. El estallido de la crisis financiera provocó una amplia liquidación de inversiones, una pérdida sustancial de la riqueza en todo el mundo, mayores restricciones en el otorgamiento de créditos y un crecimiento generalizado de la incertidumbre. Por ello, costos más altos en los préstamos y mayores restricciones en las condiciones crediticias, junto con la mayor incertidumbre generaron serias contracciones económicas, provocando que las empresas redujeran sus gastos de inversión y que los hogares pospusieran la compra de productos costosos. Este rápido crecimiento del ahorro precautorio condujo a una abrupta reducción de la inversión mundial, la producción, el comercio y el producto interno bruto (PIB) a fines de 2008, tendencia que continuó durante el año 2009. Así, la crisis de 2009 es sin duda el mayor acontecimiento de estos últimos 60 años. Como nos dice Sami Nair (2009) en “el gran temblor”, “certifica el fin de un mundo, el de la especulación desenfrenada, del dinero fácil, no tanto producto de la actividad creadora de riqueza como de la comercialización planetaria de la deuda, el de la mentira bursátil organizada, de la desconexión entre la vida real de millones de individuos, mal pagados, sin perspectivas de futuro, y la vida surreal de algunos miles de millonarios filibusteros enriquecidos de forma sospechosa”. Y ha manifestado que el verdadero problema es que el conjunto del sistema monetario está infectado.

Obviamente, los resultados económicos pesan. El cuadro de muestra es edificante: un dólar más débil, con una tasa cero, y que sigue absorbiendo el ahorro mundial; un euro fuerte, que permite principalmente a Alemania exportar en condiciones muy ventajosas sus mercancías dentro del mercado único; un yen japonés en alza, que penaliza las exportaciones de este país y, finalmente, un yuan chino imperial, la única moneda que en estos momentos puede competir con el dólar. Aun así, hay que reconocer que las medidas políticas para hacer frente a la crisis se tomaron con rapidez y, aunque no en todos los casos estuvieron bien coordinadas, hasta ahora han logrado contener el incumplimiento de instituciones financieras, lo que a su vez ha impedido un colapso mucho más grave de la producción. De no ser por el apoyo del sector público, las enormes pérdidas que han sufrido los bancos de inversión y otras instituciones habrían forzado a la banca comercial a recortar abruptamente el crédito, lo que habría obligado a las empresas a reducir aún más sus inversiones y producción. Por ello, la recuperación de la demanda privada no solo es necesaria, sino urgente. En lo que no hay muchas esperanzas es de si esa recuperación vendrá de Estados Unidos u otro país con antiguo déficit. Eso podrá solo suceder con una renovada emersión en los préstamos privados. También en Estados Unidos y los países similarmente afectados, el reto es cómo lograr la recuperación sin incrementar demasiado el nivel de deudas.

Perspectivas

Según el Banco Mundial las soluciones a las crisis económicas deberán venir de la parte fiscal (bajando impuestos o subiendo gastos). Por ello, se prevé que en 2009 el saldo fiscal se deteriorará en cerca de 3% del PIB en los países de ingreso alto, y en cerca de 4.4% en el PIB de los países en desarrollo. Y, un mayor endeudamiento de países ricos podría aumentar los costos de financiamiento desplazando a gobiernos y empresas de países en desarrollo que busquen crédito. El desplome de la actividad económica, combinado con un muy deteriorado flujo de capitales a los países en desarrollo, coloca a muchos países en graves dificultades financieras. Y muchos de los problemas a enfrentar dependerán de captar suficientes divisas mediante exportaciones y préstamos a fin de cubrir la demanda de las importaciones y satisfacer los niveles de demanda agregada. Necesariamente, muchos países cubrirán esta brecha financiera con las reservas internacionales acumuladas en mejores tiempos. Sin embargo, la sostenibilidad de esta estrategia es incierta. Además está latente el riesgo de ampliar el déficit en cuenta corriente y agravar el peligroso desequilibrio fiscal. Si como todo parece indicar, no habrá financiamiento disponible para algunas economías, se requerirá una fuerte contracción de la demanda interna y una depreciación del tipo de cambio para restablecer los saldos externo e interno. A pesar de la necesidad de los ajustes, diversos indicadores apuntan hacia el comienzo de una recuperación económica. Entre ellos destacan la estabilización e incluso el repunte de los mercados bursátiles mundiales, una modesta mejoría de las exportaciones en varios países, una recuperación del consumo y los efectos de las medidas fiscales discrecionales aplicadas para estimular la demanda. A pesar de ello, varios factores todavía dan cuenta de debilidades persistentes. El desempleo sigue creciendo en todo el mundo, los precios de la vivienda en muchos países se mantienen a la baja, los balances generales de la banca son frágiles y se requiere avanzar mucho más en la consolidación y la recapitalización. Es por eso que, aunque no se reconozca, persiste una gran incertidumbre sobre la duración y la fuerza de la recuperación de la economía mundial.

En este escenario, el PIB mundial, que experimentó una caída récord de 2.9% en 2009, tendrá una modesta recuperación de 2% en 2010, y de 3.2% para 2011. Se prevé que la consolidación del sector bancario, la persistencia de efectos negativos sobre la riqueza, las elevadas tasas de desempleo y la aversión al riesgo serán un lastre para la demanda durante todo este periodo. El Banco Mundial prevé la posibilidad de que ocurra una recuperación más robusta este año, impulsada por las sustanciales iniciativas fiscales, monetarias y sectoriales que se han emprendido. Pero también existe la posibilidad de que el freno al sector financiero afecte el crecimiento económico, debilitando los niveles de confianza en el sistema e impidiendo que se recuperen la inversión y el gasto en el consumo, todo lo cual podría conducir a un crecimiento más lento. Además, las presiones sobre las cuentas corrientes, exacerbadas por una recuperación más lenta, podrían llevar a varios países a realizar ajustes mucho menos ordenados, caracterizados por una sustancial devaluación de sus monedas y dolorosos recortes en la demanda interna.

Zoom

Recuperación

 La Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) se ha comprometido a mantener las tasas de interés bajas por un tiempo extendido para contribuir a la recuperación económica que, según las autoridades del país, continuará a un ritmo lento. Los economistas esperan que la tasa de desempleo  trepe desde su nivel actual de 10.2%. El presidente Barak Obama está  bajo fuertes presiones para definir mecanismos que le permitan alentar el crecimiento del mercado laboral sin necesidad de ampliar el ya elevado déficit fiscal. Aun así, por mucho que se recalque cualquier dato positivo  y se anuncie una y otra vez que ya ha empezado la recuperación económica, la crisis seguirá marcando el  2010 en los países (EU, Japón y la Unión Europea), que antes habían estado a la cabeza, pero en los que nada se ha hecho para impedir que continúen los desafueros del capital

La cifra

2.0 por ciento.  Es la tasa de crecimiento económico esperada de la economía mundial para  2010. En ese escenario se espera que los EEUU crezcan a una tasa de 1.8%, la zona euro, 0.5% y Japón, 1.0%. En cambio, China  7.5% e India 8%.