Retos presentes y futuros de la República Dominicana

Cada nuevo informe de los organismos internacionales, los estudios de la comisión Attali, del Centro para el Desarrollo Internacional de la  Universidad de Harvard o del Banco Central ponen de manifiesto los logros de la República Dominicana en materia de estabilidad macroeconómica y  crecimiento económico.

En 1991 teníamos un  Producto Interno Bruto de  9,576 millones de dólares,  al 2011 esa cifra ha subido a 55,666 millones, el  PIB per cápita pasó de 1,374.30 dólares  en 1991 a 5,538.30 dólares en  2011. Un crecimiento promedio de 4% anual por encima de media de Latinoamérica.

Ese crecimiento contrasta, sin embargo, con los indicadores de pobreza, los que de acuerdo a la nueva metodología de medición anunciada por el Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo se sitúan en  40.8% en el 2011 y la pobreza extrema en 10.4%.

El nivel de desempleo se sitúa actualmente según las cifras del Banco Central en 14.6%, lo que no parece guardar relación con el crecimiento señalado.

En cada uno de esos informes se establecen con claridad las amenazas y retos que enfrenta el país en diferentes áreas.

Los más grandes retos.  El mantenimiento del ritmo de crecimiento económico sobre el 4 por ciento es un componente fundamental de cualquier propuesta razonable.

Similar nivel de importancia tiene la reducción del déficit fiscal y de la deuda externa que garantiza la sostenibilidad del crecimiento, a la par de un pacto fiscal que reduzca la evasión y eleve el nivel de presión fiscal a por lo menos un 15-16 % del PIB.

El dilema es cómo girar hacia una etapa en que, preservando esos niveles de crecimiento, se reduzcan  los niveles de pobreza hasta alcanzar las metas de la Estrategia Nacional de Desarrollo (END de no más del  5% de la población residiendo en condiciones de indigencia  para el 2020 y a menos del 2% para el 2030, con políticas que estimulen el empleo y la formalización de este, ya que el 56% de la fuerza de trabajo lo hace en la informalidad, de acuerdo al informe Attali.

El crecimiento económico de los últimos años ha estado basado fundamentalmente en el impacto de sectores como las telecomunicaciones y servicios, con escaso crecimiento de los sectores productivos, industria, agricultura y exportaciones de bienes terminados, áreas en las que se requiere una efectiva estrategia  para incrementar su participación del PIB.

Reducir el desempleo requiere de políticas  que faciliten el crédito a las Pyme, y promueva el trabajo para las mujeres cuya tasa de desocupación real duplica la de los hombres.

Turismo.  Ese sector es uno de los ejes fundamentales del desarrollo nacional, tiene como retos básicos preservar el crecimiento alcanzado en los últimos años, con una efectiva estrategia que equilibre el mismo hacia las zonas que han decrecido, como Puerto Plata, y que procure el desarrollo de nuevos enclaves.

La República Dominicana tiene que incrementar sus iniciativas para el desarrollo del turismo de cruceros a niveles en consonancia con la diversidad de atractivos para este sector con que cuenta el país.

Para hacer del turismo “La locomotora del desarrollo nacional”, es necesario una efectiva promoción internacional y un plan de acción que permita alcanzar la ansiada meta de 10 millones de turistas al año.

Agroindustria. Durante años la base fundamental de la economía, el sector agrícola, ha perdido impacto en el aporte general al PIB, a pesar de lo cual sigue siendo uno de lo ejes de mayor potencial para el empleo y para la exportación, sobre todo en el renglón de productos orgánicos de gran demanda internacional.

Infraestructura.  Una política de fuerte gasto público ha impulsado logros importantes en materia de infraestructura para el país, con gran énfasis en centros urbanos, a pesar de lo cual el país tiene aún importantes demandas pendientes de obras fundamentales que van desde carreteras indispensables para el desarrollo, hasta un programa serio de atención a caminos vecinales en todo el territorio nacional.

Educación. Convertida en el centro del debate nacional por las demandas de la asignación del 4%  del PIB a la educación, compromiso asumido por los candidatos presidenciales a las elecciones del 20 de mayo, y ratificado por el Presidente en su discurso inaugural,  el reto de la educación dominicana es afrontar definitivamente no solo el incremento en la asignación de recursos, sino, sobre todo, de la calidad de la misma.

Eliminar el analfabetismo, disminuir la deserción escolar, aumentar el número de horas de clase que reciben los estudiantes, aumentar la cobertura neta de la educación primaria del 94% actual al 100 por ciento, de la secundaria del 53% actual a un 77%, mejorar la calidad de la enseñanza en las materias básicas y la preparación académica de los profesores son imperativos fundamentales del área educativa.

Salud. En materia de salud los retos nacionales no son menores, índices fundamentales como la esperanza de vida al nacer, actualmente en 72.4, la mortalidad materna e infantil están por encima del promedio latinoamericano.

Alcanzar una cobertura de la seguridad social del 100% de la población, asalariada o no, es esencial, así como “reorganizar la gestión de la política de salud bajo una dirección común…, mejorar el control y la gestión de los hospitales.” Según lo establece la  END.

Energía eléctrica.  La historia que nunca termina para los dominicanos y dominicanas es sin dudas el tema eléctrico, un país que crece de manera sostenida, pero en el que amplios sectores viven aún a oscuras la mayor parte del tiempo.

Reducir el costo de la energía, las pérdidas de transmisión, la dependencia de combustibles caros y sobre todo un sistema de transmisión que no penalice a quienes pagan por el solo hecho de vivir en sectores donde muchos no lo hacen, son fundamentales para el desarrollo del país.

Seguridad. El creciente drama de la violencia, delincuencia y narcotráfico representan sin dudas una de las mayores amenazas para un país  que ha visto incrementar el índice de homicidios en los últimos años, principalmente los hechos relacionados con el narcotráfico.

Aunque en los últimos años se ha incautado más droga también es cierto que la misma impacta en cada barrio del territorio nacional con una gran secuela de muertes cada año, para lo cual se requiere  profesionalizar, equipar y tecnificar la DNCD y la Policía Nacional junto a acciones educativas hacia la población

Enfrentar la epidemia de violencia intrafamiliar que cada año cuesta la vida a más de 200 mujeres es también una tarea impostergable que requiere inteligencia, decisión, fortaleza y sobre todo educación

Haití. Definir una política clara en materia de migración, definir un esquema apropiado que garantice el comercio con el segundo socio comercial del país, pero al mismo tiempo contener los flujos migratorios que por momentos parecen no tener control son imperativos fundamentales, así como contener el tráfico de mercancías, drogas y armas en la porosa frontera.

Transparencia. Uno de los retos más importantes del país es alcanzar llevar las políticas de transparencia y fortalecimiento institucional a nuevos niveles que nos proyecten como una nación moderna, confiable y con verdaderas garantías para los inversionistas.

El fortalecimiento del estado de derecho y el respeto a las decisiones judiciales, combatir la sensación de impunidad que reconoce la misma Estrategia Nacional de Desarrollo, la cual prevé la profesionalización de la administración pública, la racionalización de los cargos y de las comisiones y consejos, muchos de los cuales cuestan una enorme cantidad de recursos al Estado.