Revelaciones agitan vida de colombianos

BOGOTA (AFP).- La revelación de que el capo Pablo Escobar financió a la guerrilla del M-19 y la disposición de jefes paramilitares de ultraderecha a develar sus nexos con empresarios y políticos generaron un debate al colocar a los colombianos de frente a oscuros aspectos de su violenta historia reciente.

El miércoles una comisión de magistrados divulgó su informe final sobre la muerte de un centenar de personas en noviembre de 1985 cuando un comando del M-19 asaltó el palacio de justicia.

El informe responsabiliza a esa guerrilla izquierdista de lo ocurrido, pero también a militares y policías y al presidente de la época, Belisario Betancur.

Pero la revelación más sorprendente es que, según la comisión, el operativo fue financiado por el capo del cártel de Medellín quien, según uno de sus lugartenientes, entregó al Movimiento 19 de Abril (M-19) dos millones de dólares.

En forma coincidente, algunos jefes de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), detenidos en una cárcel del noroeste del país, anunciaron que están dispuestos a revelar sus nexos con empresarios y políticos.

Uno de esos jefes, Diego Vecino, advirtió sin embargo que “Colombia debe estar preparada para esa verdad” cuando se inicien los procesos por unos 9.000 crímenes que se les atribuyen en las dos últimas décadas a las AUC, que en abril culminó la desmovilización de 31.000 de sus combatientes.

La declaración de esos líderes paramilitares ocurre en momentos en que se ha ordenado la captura de tres congresistas y de una ex legisladora, señalados de crear y financiar escuadrones de ultraderecha en el departamento de Sucre (costa norte) que mataron a miles de campesinos.

La presidenta del Congreso, Dilia Francisca Toro, dijo este jueves que estas revelaciones no deben afectar la credibilidad en la democracia. “Es muy conveniente que el país sepa la verdad y que paguen las personas, pero no las  instituciones”, subrayó.

Algunos de los actuales congresistas de izquierda que integraron el M-19 han dicho que no admiten la conclusión de que fue Escobar quien financió el operativo en el Palacio de Justicia, aunque reconocen que mantuvieron diálogos y coincidencias de intereses con el narcotráfico.

“Las armas nos las entregaron los sandinistas de Nicaragua y nosotros no necesitábamos que alguien nos diera el dinero para comprarlas”, aseguró el senador Gustavo Petro.

El ex congresista y ex consejero presidencial Juan Gabriel Uribe consideró que la ampolla levantada por las revelaciones sobre el M-19 anticipa lo que podrá sobrevenir en los próximos meses cuando los paramilitares empiecen a contar su verdad.

   “La situación es que ya se está destapando la verdad (…); si mañana o pasado mañana sucede eso con la guerrilla, también pasarán muchas cosas”, comentó por su parte Carlos Mario Jimenez (“Macaco”), quien comandó grupos de extrema derecha en la región cafetalera.

   El conflicto armado interno en Colombia, que según estimaciones académicas ha provocado más de 200.000 muertes desde 1964, involucró en la última década a las guerrillas izquierdistas y a los grupos paramilitares de extrema derecha en una confrontación por el control de zonas del sureste y norte del país.

   Congresistas cercanos al gobierno advirtieron que detrás de las denuncias se puede esconder una “cacería de brujas” con el propósito de relacionar al presidente Uribe con los grupos paramilitares.

   El ministro del Interior, Carlos Holguín, admitió este jueves que una consideración en ese sentido fue esgrimida durante un encuentro de líderes de los partidos de la coalición oficialista por uno de los parlamentarios más cercanos al mandatario.