Robinson y Guillén, una relación de padre e hijo

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POR ENRIQUE ROJAS
MIAMI, Florida.-
Mucho antes de que existieran los Nacionales de Washington, el matrimonio entre el dirigente Frank Robinson y el jardinero José Guillén, a juicio de muchos, estaba condenada al fracaso.

Sin embargo, en los primeros cuatro meses de historia de los Nacionales, ninguna relación en el camerino del club es más estrecha que la que tienen Robinson y Guillén.

“Ese es mi papá “, dijo Guillén sobre Robinson. “José es un tremendo jugador que no había sido bien manejado. Estoy orgulloso de tenerlo en mi equipo”, dijo Robinson.

Guillén, un talentoso jugador cuya carrera ha estado plagada de episodios de mala actitud, fue enviado por los Angelinos de Anaheim a los Expos de Montreal en noviembre pasado, después que un arranque de ira condujera a que fuera suspendido al final de la temporada del 2004 por los Angelinos.

Los Expos finalmente se mudaron a Washington y se renombraron como Nacionales en enero pasado. “Cuando conseguimos a José, todo el mundo me advirtió de lo difícil que sería manejarlo y me recitaron un historial de indisciplina que asustaría a cualquiera”, dijo Robinson. “Lo primero que me dijeron algunos amigos que jugaron alguna vez en los equipos de Robinson fue

que era un hombre difícil. Me advirtieron que era un viejo rabioso que siempre trata de imponer sus criterios”, dijo Guillén.

La realidad es que Robinson y Guillén han armonizado como si fueran las únicos dos miembros de una familia en un país extraño.

Al margen de un episodio contra los Angelinos el 15 de junio, que irónicamente fue protagonizado por Robinson (quien casi se fue a los puños con su colega Mike Scioscia), Guillén se ha mantenido alejado de los problemas desde que llegó a Washington.

El jardinero batea .302 con 19 cuadrangulares y 58 carreras remolcadas para el equipo de ofensiva más débil de las Grandes Ligas.

Guillén es el segundo jugador más golpeado en la liga, con un total de 11 pelotazos recibidos, y actualmente es afectado por una contusión en el hombro izquierdo.

En los últimos tres años, el dominicano ha sido golpeado 32 veces por los lanzadores. “José siempre llega al estadio a jugar duro, no importa los golpes que haya recibido el día anterior”, dijo Robinson.

Con Robinson de Capitán y Guillén como primer teniente, los Nacionales han tenido un agradable debut, liderando por casi cuatro meses la difícil División Este de la Liga Nacional, pero en los últimos días han comenzado a jugar acorde a su realidad.

“Las lesiones de algunos jugadores claves como Nick Johnson y el fracaso ofensivo del club nos han golpeado. Aún tenemos oportunidad de recuperarnos”, dijo Guillén. Antes de finalizar abril, los Nacionales iniciaron los pasos para retener a Guillén por mucho tiempo, cuando el equipo ejerció la opción de cuatro millones de dólares para el 2006 en su contrato e inició conversaciones para una extensión de tres o cuatro años.

“Aquí he encontrado mi casa y estoy rodeado de gente que me quiere”, dijo Guillén. “Me gusta Washington. Muchas cosas se hicieron apresuradas en el 2005, pero todo apunta a mejorar  grandemente, incluyendo el estadio ya que tendremos nuestro propio parque en dos años”, agregó.