Ronnie Belliard responde en Washington

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WILL GONZÁLEZ
ESPNdeportes.com
FILADELFIA —
La contratación de Ronnie Belliard ha sido una bendición para Washington. El jugador de cuadro de ascendencia dominicana ha llenado un hueco grande para los Nacionales.

El equipo de la capital se vio en peligro después de su juego inaugural. Cristian Guzmán, su torpedero regular, sufrió una lesión en el tendón de la corva de su pierna izquierda en su tercer turno al bate de la temporada. El percance colocó a Guzmán en la lista de deshabilitados y fue una de las primeras pruebas como capataz para Manny Acta en la gran carpa.

Belliard ayudó al nuevo piloto a confrontar el problema. Acta puso a su paisano en la intermedia y movió a Felipe López al campo corto.

“Ha sido tremenda contratación”, declaró el dirigente desde su despacho en el camerino de los visitantes de Filadelfia cuando se le preguntó sobre Belliard antes de un partido entre Washington y los Filis a mediados de abril.

“Nosotros sabíamos que Ronnie nos ofrecía mucha protección en el caso de que le pasara algo a Felipe, a Cristian, o a (Ryan) Zimmerman”, explicó Acta. “Se lesionó Cristian y Ronnie ha sido nuestro salvador por ahora”.

Belliard no estaba quemando la liga con su bateo pero había conectado batazos oportunos y había jugado buena defensa.

En sus primeros 79 turnos del año, el veterano de nueve temporadas bateó .278 con un jonrón y siete remolques. Su bambinazo fue un cantazo crucial de tres carreras contra los Marlins y uno de sus sencillos remolcó la carrera decisiva en el octavo episodio para vencer a John Smoltz y los Bravos. Con el guante, Belliard no era perfecto (había cometido tres errores) pero había protegido el segundo saco con integridad y se lucio una noche apuntándose 12 asistencias en su nombre.

El bateador derecho participó en 19 juegos consecutivos pero no perdió la perspectiva de un jugador suplente. “Cuando Cristian Guzmán venga para atrás, yo volveré a mi ‘rol’ de ‘utility’”, le manifestó Belliard a ESPNDeportes.com desde su casillero. “Como todo ‘utility’, si se lesiona un jugador, tu tienes que ‘step up’ (asumir la responsabilidad) y ayudar al equipo. Eso es lo que yo he hecho; ‘step up’ y he tratado de ayudar el equipo”, dijo con orgullo el nativo del Bronx.

No es la primera vez que el atleta de 32 años de edad asume el papel de jugador suplente. “Lo hice un año en el 2002, en Milwuakee. No me resultó, bateé .211”. Sin embargo, Belliard espera que esta vez las cosas le salgan mejor. “Era un muchacho demasiado joven, era mi cuarto año en las Grandes Ligas. Pero ya con un poquito más de experiencia, ya yo se lo que tengo que hacer. Prepararme después del quinto inning y esperar cualquier cosa: batear por el pitcher; un ‘double switch’; a correr por cualquiera de los muchachos. Ya es diferente, ya yo se que puedo venir en cualquier situación y hacer mi trabajo”.

Mucho ha transcurrido desde que Belliard dejó de jugar en Milwuakee. En el 2003, él firmó como agente libre con Colorado, En el 2004, Cleveland lo contrató y Belliard floreció. Tan bien lucio él con los Indios que fue seleccionado para integrar la escuadra de la Liga Americana en el Juego de Estrellas de ese año. El diminutivo pelotero (cinco pies y ocho pulgadas de estatura y 195 libras de peso) fue el intermedista regular de Cleveland hasta que San Luís lo adquirió en un cambio el 30 de julio del año pasado.

Belliard ayudó a estabilizar al cuadro de los Cardenales en la segunda mitad y su bateo (.462 en la primera ronda de la postemporada) fue un factor en el ataque ofensivo que derrocó a los Padres. En la Serie Mundial, contra el equipo de su primo, Rafael Belliard, uno de los coaches de Detroit, él se fue sin conectar de hit en 12 turnos pero eso no le quitó el gozo de celebrar el milagro de San Luís con el resto de los Cardenales.

El invierno no fue relajante para Ronnie. Según un reporte del diario St. Louis Post-Dispatch, Belliard fue extorsionado por un individuo que le había pedido 150.000 dólares para no revelar que el jugador había dejado embarazada a su hija. El pelotero no cayó en el chantaje y peleó las alegaciones. Belliard no habló sobre sus retos legales del invierno pero hoy todo parece que el asunto está enterado en el pasado.

El revulú, sin embargo, afectó a Belliard en el mercado de agentes libres. No fue hasta el 18 de febrero, después de que Washington abriera sus campos de entrenamiento, que él fichó con el equipo.

Nunca es tarde si la dicha es buena y para los Nacionales, Acta, y Belliard la contratación ha sido muy beneficiosa.