Rotary: “Con el corazón en la mano” “Obrero infatigable, miocardio inocente” Rubén Martínez Villena

Rubén Martínez Villena

(6 de 6)

Todo empezó el viernes 2 de mayo en la casa de Margarita y Rudyard Montás. Tres integrantes del Club Rotario Santo Domingo, Jordi Gassó, doctor José R. Santos Batista y Julio Miguel Castaños Guzmán, los tres pertenecientes al Club Rotario Santo Domingo, el más antiguo, iban a contar esa tarde los distintos programas que desarrollaban en esas cuatro vías que son el norte de Rotary.

A mi izquierda, Jordi Gassó Pereira me recordó a don Manelic Gassó, su padre, y el Congreso celebrado en su nombre en el año 2003, en Puerto Plata, y sobre todo pensé en “los olvidados gestos de nuestros mayores”.

Su hijo Jordi Gassó Pereira es el encargado del proyecto Regalo de Vida.

Después del programa Polio Plus, para Rotary es de gran importancia el programa de Rotary Gift of Life (Regalo de Vida).

Ese programa fue traído por el gobernador Eligio Mella Jiménez y entre los dos le dieron vida, hasta que Jordi Gassó quedó a cargo del mismo.

Es un proyecto para dar tratamiento con eficiencia y calidad a todos los niños con cardiopatías congénitas por cateterismo intervencionista y cirugía, mediante una alianza entre la Fundación Corazones del Cibao y el Hospital Infantil Regional Universitario Doctor Arturo Grullón.

El objetivo es disminuir la morbi-mortalidad por enfermedad cardiovascular en niños y adolescentes y mejorar su calidad de vida.

Entre Rotary, su ideólogo y promotor, la Fundación y el Hospital regional de Santiago se busca crear un servicio permanente de cirugía cardíaca que dé respuesta definitiva a la demanda de la población pediátrica de escasos recursos.

La meta es que cada niño dominicano con una enfermedad cardíaca tenga siempre la oportunidad de recibir tratamiento adecuado sin importar procedencia o el nivel socioeconómico.

“Regalo de Vida” es un programa que Rotary ha desarrollado a lo largo de doce años, se lleva a cabo en el Hospital Infantil Doctor Arturo Grullón, en Santiago de los Caballeros, bajo la dirección del eminente cardiólogo-pediatra y compañero rotario doctor Juan Ramírez.

Durante 12 años de experiencia y con el apoyo de los equipos internacionales (el equipo de Albany y el equipo de la International Children Heart Foundation) se ha conformado un equipo humano con la capacidad para resolver las cardiopatías simples e iniciar el proceso de resolver casos con mayor grado de complejidad, así como realizar tratamiento por cateterismo intervencionista.

Cuentan con dos cirujanos, tres cardiólogos-pediatras, un anestesiólogo cardiovascular, un perfusionista y un técnico de perfusión, dos intensivistas, dos instrumentistas y 16 enfermeras. Además cuentan con el apoyo de pediatras generales y residentes de pediatría de tercer y cuarto año.

Este grupo trabaja en conjunto con los equipos que los visitan cuatro veces al año.

Se realizan cada año entre ochenta a cien casos de cirugías cardíacas y un promedio de 40 cateterismos intervencionistas.

Fundación de Rehabilitación del Niño Quemado. En el año 2001 se celebró la Reunión del Instituto del Niño, capítulo de la OEA, en Santiago de Chile, fue la presidenta de esa reunión la embajadora Carmen Bergés de Amaro, dominicana.

Teresa Julio de Santos, esposa del doctor rotario José R. Santos Batista, asistió como invitada privada, en representación de la ONG privada Fundación Banco de la Esperanza.

El embajador de la República Dominicana en Chile, Amable Padilla, invitó a la delegación dominicana a visitar el Hospital de la Corporación de Ayuda al Niño Quemado de Chile (Coaniquem), Proyecto Rotario de Chile, en el poblado de Pudahuel, aledaño a la ciudad de Santiago.

El doctor Jorge Rojas Zeijas, presidente-director de dicho hospital y rotario, firmó el primer convenio de ayuda para recibir niños afectados de quemaduras, para operarlos, corregirles las deformidades cicatrizables y rehabilitarlos, con todos los costos pagos, con la única condición de entregarlos en el Aeropuerto de Santiago de Chile.

Con esta experiencia se gestionó la visita de Teresa Julio de Santos al Rotary Club de Santo Domingo, se realizó en el año 2006, bajo la presidencia del rotario licenciado Osvaldo Holguín Mendoza y el acuerdo entre la Fundación Banco de la Esperanza y el Rotary Club de Santo Domingo, luego con el Hospital General Plaza de la Salud, por el presidente del Patronato doctor Julio Amado Castaños Guzmán, y el presidente del Club Rotario Santo Domingo, licenciado José Antonio Holguín, se firmó en el año 2007.

Desde el inicio del proyecto, el rotario a cargo del mismo ha sido el licenciado Osvaldo Holguín Mendoza.

El proyecto consistió en una primera etapa en educación a distancia “elearning”.

La segunda etapa era presencial en Coaniquem de Santiago de Chile.

La tercera etapa contemplaba el equipamiento completo de la Unidad de Rehabilitación de Niños y Niñas Quemados, en el Pabellón Doctor Heriberto de Castro, del área de Traumatología del Hospital General Plaza de la Salud, con los fondos aportados por la Fundación Rotaria y de Rotary International.

Este fue un Proyecto 3-H Grant, #59089, Multipais, por un valor total de US$300,000 entre los cuatro países.

La cuarta etapa consolidaba la prevención de quemaduras en el país.

Es importante señalar lo efectivo que ha resultado el control y regulación de la venta y uso de fuegos artificiales en República Dominicana.

El aporte de la Fundación Banco de la Esperanza al Hospital General Plaza de la Salud fue de RD$300,000, para la adecuación de la sala donde se instalarían los equipos donados por la Fundación Rotaria.

Además, la Fundación Banco de la Esperanza aportó la suma de US$1,000 que fue la tercera contrapartida del club Rotario Santo Domingo y la Fundación Rotaria.

La actual directora de la Unidad de Rehabilitación del HGPS es la doctora Marisol Touriñán.

La anterior directora fue la doctora Rhina Fulcar, durante su gestión se inauguró la Unidad de Rehabilitación, siendo presidente del Rotary Club Santo Domingo el doctor Eduardo Espaillat.

 

El presidente del Club Rotario Santo Domingo, el doctor Julio Miguel Castaños Guzmán, resaltó junto a sus compañeros ese lema de Rotary que es la esencia de su labor filantrópica: “Dar de sí antes que pensar en sí”.

Algo que quedó como sedimento importante de los dos programas “Regalo de Vida” y “Rehabilitación de Niños y Adolescentes Quemados” es la pulcritud y transparencia en el manejo de los fondos económicos.

Un segmento muy importante del Club Rotario Santo Domingo es la educación que quedó plasmada en el apadrinamiento de una escuela en Los Alcarrizos.

Es un proyecto que debe tener unos siete u ocho años de creación, está a punto de convertirse en un politécnico, que se inició en el patio de una casa.

Además, tienen un centro de cómputos y un huerta donde a través de un acuerdo con el Ministerio de Agricultura han sembrado hortalizas y ensenan su cultivo y gestión de distribución.