Saber gobernar

Telésforo Isaac
Saber gobernar es usar  adecuadamente las facultades que  ofrecen  la oportunidad o que proporcionan las circunstancias, las leyes, las tradiciones sociales, el acervo cultural y la buena aplicación de la psicología en el trato del pueblo. “Si no hay buen gobierno, la nación fracasa”. (Proverbios 11:14).

El término “saber gobernar” fue mencionado libremente  por primera vez, que se sepa, en el debate del profesor Juan Bosch y el sacerdote Láutico García en el año 1962.

Gobernar es mandar con autoridad y para saber gobernar se requiere una pasión o apetencia de estar en posición y al frente de un conglomerado, un pueblo, una nación, o un reino. Ser perspicaz, inteligente, sensato, visionario y avispado.

El que sabe gobernar se mantiene en su posición de mando usando sutilezas, dando resoluciones a problemas; a veces decisiones arbitrarias; a veces maquinando o haciendo componendas; a veces instituyendo triquiñuelas y hasta emplear la fuerza coercitivamente para intimidar, distorsionar, contrarrestar, combatir, disminuir o eliminar enclaves de crítica, o intentos de conflictos, sublevaciones de grupos o fuerzas opositoras. En ocasiones se gobierna sin tomar en cuenta la ética-moral, la justicia social y el devenir de la historia.

Los que alcanzan las posiciones más elevadas para gobernar llegan a los puestos por varios medios: por herencia, por escogencia de un grupo en un pueblo, por escalar a la posición, por arrebato, por imposición coyuntural, por artimañas políticas o engañosas, por componendas y/o convenios entre grupos o partidos.

Independientemente de las anotaciones y consejos de Nicolás Maquiavelo (1469-1527) en su famoso libro “El Príncipe”, pueden ser señaladas una serie de observaciones acerca de las condiciones personales, requerimientos protocolares, esfuerzos continuados y voluntad persistente para saber gobernar.

He aquí algunas de las estipulaciones más arraigadas en la historia de personajes que supieron gobernar. Éstas pueden ser notadas por las experiencias de gobernantes que supieron permanecer en el poder por tiempo prolongado. El personaje que sabe gobernar es el que persevera en el mando con autoridad y rige las cosas durante largo tiempo bajo su dirección y discreción.

El gobernante que está dispuesto a mantenerse en el mando lo hace a pesar de oposiciones, conflictos, desavenencias, traiciones, adversidades, choques de clase, presiones internas y externas, dificultades de índole personal o de carácter ambiental, como: tempestades, terremotos, huracanes, inundaciones, incendios, plagas, pestes, miseria rampante o guerras.

Sin embargo, el que gobierna debe tener muy en claro lo que es conveniente para su estadía en el poder.  Se hará diligente y sabio frente a las exigencias y desmanes de  críticos. Se empeñará en proyectar su persona como autoridad, digna, respetuosa, aceptable y confiable, a fin de regir los asuntos gubernamentales con eficacia. No debe involucrarse, transigir,   permitir o apoyar actos de corrupción, de abusos, negligencia, monopolios, competencias desleales y actos que riñen con las buenas costumbres y las leyes.

El que gobierna debe tomar decisiones y formular programas y proyectos para fortalecer la economía nacional, las relaciones internacionales, propiciar seguridad y bienestar social para la población de la nación. Debe rodearse de colaboradores de mentes sanas, emocionalmente equilibrados, de buenas intenciones, expertos en áreas definidas, pero capaces de trabajar en forma apacible y unificada con otros y principalmente con la cabeza de gobierno.

Es  recomendable, para el que gobierna tener buen juicio, ser justo, moderado y generoso, sin despilfarro. Debe estar consciente de los derechos humanos, los deberes de los ciudadanos y los que conviven en el territorio y están bajo su responsabilidad cívica. El que gobierna está obligado a mantener los medios adecuados para la defensa justa, legal y ética de todos los grupos, comunidades, organismos, asociaciones, clubes, cuerpos colegiados, cuerpos castrenses; en fin, todos los estamentos del Estado y la nación.

Saber gobernar y mantenerse en el poder por tiempo más o menos largo es cuestión de arte, persistencia, capacidad para negociar o asumir posiciones para concretizar la directriz del timón del mandato.