Salir ya de tantas dudas

No es la primera vez que sale a la luz alguna versión que pone en entredicho actuaciones de agentes que combaten el tráfico de drogas, oportuna observación a propósito del vídeo viral grabado supuestamente durante un operativo antinarcóticos en Villa Vásquez con el que se pretendería mostrar la intención de incriminar personas con un falso hallazgo de narcóticos. El escándalo surgido compromete a los superiores del personal actuante, y sobre todo al Ministerio Público, a investigar el caso hasta establecer creíblemente que si se trató de un montaje fílmico para desacreditar a alguna unidad del organismo central de control de drogas o de que efectivamente, hubo allí quienes actuando por su propia iniciativa violaron procedimientos y leyes que rigen pesquisas legales.

Una revisión de noticias sobre la DNCD de por lo menos un decenio traería a colación las veces que se ha solicitado investigar alegadas actuaciones engañosas para relacionar con drogas a jóvenes de barrios pobres apartados de la atención pública. Lo usual es que el Ministerio Público ignore las denuncias negándose a establecer certezas sobre posibles abusos de autoridad que podrían arrojar las investigaciones judiciales e independientes y no que siempre sean solo los propios cuerpos cuestionados los que se juzguen así mismos, tras episodios de persecución censurados por entes especializados como Casa Abierta y oganismos relacionados.

Poniendo fin a unos agravios

El Monumento a La Trinitaria, germen de la fundación de la República, tenía mucho tiempo fuera de la atención de autoridades que debían velar por su digna presencia a la entrada de Santo Domingo. La típica falta de continuidad en ejercicios públicos resultaba deshonrosa. El rescate y puesta en valor ahora dispuestos desde la alcaldía local deben servir de desagravio sin interrupción. Que no vuelva el polvo del olvido sobre la plaza, de valor arquitectónico además. Ofensiva resultaba también la decadencia que con suciedad y mal uso por desaprensivos caracterizaba al monumento a fray Antón de Montesino, a la entrada marítima de la Ciudad Primada. Con todo acierto, consideración y respeto a los capitaleños y a la historia, el ayuntamiento del Distrito Nacional restauró el homenaje a un apóstol de la libertad de valor universal.