Saltos hidroeléctricos: Proyectos costosos y desastrosos

1.- En abril 8 de 1998, nos hicimos eco del contenido de un interesante artículo aparecido en inglés en la revista Ecoforum, que se refería a la explosión del costo de la presa de Chixoy en Guatemala, y, en traducción libre, lo expusimos en el Listín Diario de la fecha, sin comentarios, pero con el deseo de que se derivasen enseñanzas del mismo, de que sirviera a muchos de orientación y provecho y de que los lectores, estudiosos e interesados extrajeran ideas y conclusiones acerca de cómo son en su economía y en su desarrollo los países y pueblos de nuestro tercer mundo.

Con esas mismas miras y preocupados por la ligereza con que en nuestro medio se proyectan obras y se pretenden corregir fallas y faltas “en el camino” y, en especial, por la facilidad con que se habla, se proyecta y hasta se ejecutan obras de la complejidad de las presas de embalse, hidroeléctricas, y kilométricos túneles, sin consideración ni respeto por la ecología, la geología, la economía, la sociología, etc., y también a los peligros de la ubicación del país en región sísmica, vamos a comentar algunos párrafos sobre la presa guatemalteca, con renovadas esperanzas de aprendizaje.

2.- “La presa de Chixoy está ubicada en las montañas Maya-India del noroeste de Guatemala. Se la presentaba con los más sugestivos anuncios como un milagro de la ingeniería, que produciría electricidad abundante y barata y prosperidad económica. Pero los resultados no pudieron ser más negativos y frustratorios. La presa ha venido a ser un sobresaliente ejemplo de cómo los países subdesarrollados pueden ser seducidos para comprar inapropiada y cara tecnología al Mundo Desarrollado, a través de bancos y corporaciones de acuerdo a informes técnicos y experticias de dudosa calificación”.

“La presa de Chixoy debió costar 350 millones de dólares y producir 300 mil KW de potencia al través de su calculada vida útil de 50 años. El costo se elevó a 2,500 millones de dólares de los que la corrupción sola se llevó 500 millones y otros tantos o más la inflación, las imprevisiones y las fallas de ingeniería para una obra que apenas tendrá 20 años útiles.”

“El túnel, uno de los más grandes de su clase en el mundo, empezó a filtrar malamente dos meses después de su puesta en servicio en 1983, ocasionando un cierre de dos años para un extensivo trabajo de reparación y gastos extraordinarios por la renovación del servicio energético a base de petróleo. Las filtraciones se originaron cuando el agua subterránea proveniente de una falla geológica indetectada, disolvió la roca que rodeaba el revestimiento de concreto del túnel. Ahora existe el temor de que un sismo parecido al año del año 1976 pueda destruir el túnel y c1ausurar la presa”.

“Problemas adicionales son esperados a causa del enorme volumen de sedimentación en el vaso de la presa, causado por la erosión de las lluvias en las montañas circundantes, que pueden bloquear el túnel y reducir aún más la vida útil  de Chixoy”.

3.- En Dominicana los ejemplos de explosión en el costo de algunas obras es materia de conocimiento público, y las imprevisiones, fallas de ingeniería y abultamiento de improbables o inexistentes beneficios para el país, son males endémicos en nuestro media, muchos de los cuales se tiene el valor de proclamar como logros positivos extraordinarios, cuando en verdad son contrarios y lesivos al interés nacional. Y no hay que buscar mucho para verificar lo dicho. Ahí está el ya inservible Salto del Río Blanco con pocos años de construido. Se presupuestó en 67 millones de dólares y terminó sobre 150 millones.

De reciente construcción es el Salto Pinalito, presupuestado en 130 millones de dólares para producir 130 millones de KWH anuales y economizar 18 millones de dó1ares en petró1eo cada año. El costo final fue sobre 350 millones de dó1ares, no va a producir lo previsto y el KWH generado será sobre diez veces más caro que el de una térmica de gas o carbón y, en vez de la supuesta economía de 18 millones de petróleo, demandará un subsidio gubernamental de más de 30 millones de dólares anuales, que a finales de cuentas lo pagará el pueblo.

Pero el Aprendiz de Brujo no se detiene y sigue practicando. Ahí están los proyectos Palomino, Las Placetas y Monte Grande, para nuestra preocupación.

4.- Las presas son recursos no renovables como también son recursos no renovables los contados lugares que poseen los ríos para el emplazamiento de las mismas. Y que no nos llamemos a engaño: cuando un embalse se llena de tierra por la erosión en su cuenca afluente, es obra muerta, pues no existen medios de extraer los millones de metros cúbicos depositados, como fue palpable en el fracasado intento de Geolidro en Valdesia. Y por ese camino van muchas presas y saltos, que morirán antes de haberse obtenido un mediano rendimiento de su potencial.

El estudio batimétrico de los vasos conduciría a la determinación de los volúmenes sólidos depositados en nuestros embalses y, en consecuencia al conocimiento real de la vida útil que cabe esperar de las obras construidas y para consideración en las que se tiene en proyecto realizar en el futuro, como forma efectiva de evitar repetir costosos errores en lo económico y dolorosas frustraciones en lo social y ecológico.

5.- Y con el solo propósito de ayudar en la concepción de nuevos proyectos o, mejor aún, planteamiento y construcción de los mismos, expondremos cifras y valores relativos hidrológica y al aparente potencial hidroeléctrico de la totalidad de los ríos de la República.

El volumen anual medio que discurre por todos los ríos de la República, ha sido calculado en unos 23,000 millones de metros cúbicos, para un promedio de 730 m3/segundo, el que con la altura de 150 metros, que promedian las caídas de los 31 saltos del Plan Hidroeléctrico de los años propuesto por el Estado, produciría poco menos de 1,100 (mil cien) M.W. y poco más de 9,000 millones de K.W.H. anuales. Pero las hidroeléctricas solo trabajan seis  horas diarias porque no hay agua para más; en consecuencia, la generación es la cuarta parte, 2,250 millones de K.W.H. y si se considera que solo es aprovechable un 50% de las fuentes, la producción se limita a 1,100 millones de K.W.H., que es la de una térmica (Itabo) de 125 M.W. de potencia.

En consecuencia, construir grandes saltos hidroeléctricos, no resuelven los apagones y es una no rentable e impagable actividad, de muy corta vida, que atenta contra intereses vitales de la República. Evitémoslo.