Salud a domicilio, un servicio que
beneficia a los envejecientes de Herrera

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POR MARGARITA QUIROZ
Cuatro semanas atrás, lo que hoy es un proyecto, tan sólo eran ideas que aleteaban en las mentes de los doctores Pedro Antonio Delgado Valdez y José Alfredo Español Yapor, director y gerente de servicios médicos del Hospital Marcelino Velez Santana, respectivamente. 

El interés: ofrecer atención de salud a domicilio a ancianos residentes en el sector de Herrera y barrios periféricos, de 60 años o más y que estén mental y motóricamente inhabilitados.

Inmediatamente, el equipo fue conformado por dos geriatras (Español Yapor y Rosa Terrero), una enfermera, un trabajador social, un chofer, un vehículo y esporádicamente un psicólogo; y comenzaron a “peinar” la zona para detectar a los posibles pacientes, empadronarlos y posteriormente darles seguimiento.  

Con este programa las autoridades del hospital no sólo brindan atención ambulatoria sino que indirectamente le resuelven a los familiares del paciente los inconvenientes que podrían enfrentar al momento de trasladarlos de la casa al centro asistencial y viceversa.

Según Español Yapor, la primera etapa del programa fue diseñada para empadronar 60 ancianos, de los cuales ya hay 12, residentes en los sectores El Café y El Libertador.

Para la ejecución del trabajo el hospital se ha valido de las juntas de vecinos con el propósito de que ubiquen dentro de sus áreas a los viejitos que reúnan las condiciones para entrar al proyecto.

Este programa es inspirado en planes de salud que funcionan hace años en otros países. Por ejemplo, en Argentina desde 1985 opera un plan llamado “Programa de Asistencia Médica Integral”, el cual también se encarga de ofertar servicios de salud a domicilio a envejecientes.

Las visitas programadas para los lunes, miércoles y viernes comprenden consultas, suministro de medicamentos y hospitalización, siempre y cuando la enfermedad que presente el paciente pueda ser tratada en casa. Para los ancianos que sí pueden caminar, las consultas se realizarán en el hospital los martes y jueves.

Básicamente las juntas de vecinos  o los dirigentes barriales ubicarán a los ancianos que están invalidados, realizarán un listado con los nombres, edad y posible padecimiento y posteriormente lo llevarán al hospital para que allí sea depurado.

Luego, las autoridades del centro de salud se desplazarán al sector donde fue ubicado el paciente con una persona del barrio que funcionará como guía y se le ofrecerá atención y seguimiento médico.

El tiempo de duración de las consultas dependerá del estado de salud del paciente; normalmente una visita geriátrica dura unos 30 a 45 minutos siempre y cuando se cuente con la ayuda de un familiar que facilite el historial clínico.

“El Programa de Atención Domiciliaria a Envejecientes Invalidados,” como ha sido llamado extra oficialmente, plantea además llevarle a estos ancianos un botiquín con medicamentos para aliviar las afecciones más comunes en ancianos, es decir, hipertensión, artritis entre otras.

UNA EXPERIENCIA CONMOVEDORA 

En las visitas de campo giradas por la zona de Santo Domingo Oeste, a parte de ubicar a ancianos totalmente inhabilitados, el equipo médico, según Español Yapor, pudo verificar las precariedades económicas, de insalubridad y soledad en que se encuentran estos ancianos.

“Cuando hacemos las visitas encontramos a ancianos solos, acostados en los esprines del colchón, porque su familiares tienen que salir a trabajar, lo que es comprensible”, dice el geriatra.

Ante esta situación y la incapacidad para llevarlos a los asilos de ancianos, que están prácticamente llenos, Español Yapor planteó en colaboración con las juntas de vecinos y previo consentimiento de los familiares, entrenar a personas para que le sirvan de compañía. Ante todo esto, las personas que decidan cooperar deben tener deseo y voluntad de servicio; posteriormente se les entrenará en el manejo de la calidad de vida, higiene, alimentación y cuidado en general.