Salud: Danilo y las emergencias

Tanto en el orden biológico, como en el psicológico y social, podemos afirmar que el ser humano es una especie habituada a ciertos patrones específicos de conducta por lo cual casi siempre está listo a responder  de manera instintiva ante una situación ordinaria. Ello permite manejarnos en el día a día sin mayores tropiezos.

En tanto contemos con la experiencia acerca de un estímulo dado,  así como previsto el momento y el lugar del mismo, tendremos preparada la respuesta  adecuada. Diferente es el caso  si nos encontramos con un suceso nuevo  e inesperado; es entonces cuando surge el factor sorpresa. En lo inmediato se genera una situación de estrés.

El  fenómeno sorpresa no siempre permite dar una  respuesta óptima y apropiada; suelen cometerse errores que en vez de traer alivio lo que provocan es un empeoramiento  del problema.  En los países desarrollados  existen  las instituciones llamadas a velar y responder oportunamente ante cualquier tipo de evento súbito, sea éste individual o colectivo. En caso de un fuego se cuenta con el cuerpo de bomberos; si se trata de un accidente con saldo de lesionados y muertes se tiene la Cruz Roja con sus servicios de ambulancias. La ciudadanía es previamente instruida para que cuando se le presente una emergencia sepa ponerse en contacto con el organismo de socorro correspondiente.

La división social de las  labores tiende a dispersar a muchos actores, quienes, en un momento determinado, deben actuar de modo coordinado a fin de  responder atinadamente a una catástrofe.    

El compañero presidente Danilo Medina, en su discurso inaugural, destacó entre las metas del gobierno en política sanitaria la temática  de las urgencias. De modo textual expresó: “También hemos definido como prioridad el desarrollo de un sistema de urgencias de salud que será parte, a su vez, de un programa integral de respuesta ante emergencias, en el que también trabajarán de forma coordinada los cuerpos de seguridad y el órgano judicial, entre otras instancias”. 

El Ministerio de Salud, como órgano rector del sistema sanitario nacional, debe convocar en lo inmediato a cada uno de los agentes cuyo rol es importante para dar la mejor  respuesta a una urgencia. Hacer lo que nunca se ha hecho significa que arranquemos  pasando un inventario a los recursos disponibles y a las necesidades fundamentales requeridas para poner en servicio ese programa de veinticuatro horas, los siete días de la semana por los próximos cuatro años.

Hay que rescatar y remozar la Cruz Roja Dominicana a nivel nacional, en lo concerniente a logística de transporte y área de banco de sangre, entre otras. Podemos realizar simulacros de emergencias variados, en diferentes lugares y horas, para medir la capacidad, eficacia y eficiencia de respuesta.

En poco tiempo habremos creado una red capaz de estar presente en un mínimo de tiempo en el lugar donde acontece una tragedia. Nuestro pueblo humilde y mayoritario sentirá en ese instante crítico la existencia del gobierno peledeísta, oportuno, eficiente y solidario como lo soñaba  Juan Bosch cuando decía: “Nuestra aspiración es que un día, cuando los niños que están empezando hoy a hablar sean hombres viejos, y de nosotros no quede sino una cruz sobre una tumba, esos viejos les digan a sus hijos que el compañero Juan vivió y murió pensando cada hora de cada día en servir a su pueblo”.