Salud Interior
Síndrome del nido vacío

Tras la salida de hijos e hijas del hogar,  ya sea porque se casan, se van a vivir fuera del país o por otros motivos, incluyendo una  determinación de buscar independencia, puede provocar en nosotras una sensación de soledad y abandono, aunque el efecto en otras personas es de oportunidad, para poner en marcha planes que antes no pudieron realizar, precisamente por la presencia de los ellos en la casa.

Sin duda,  las hijas e hijos, cambian nuestra vida cuando llegan y también cuando se van.  Llegan en el momento de nuestra plenitud y se van del hogar cuando estamos en la edad de las perdidas;   perdida de seres queridos, de vitalidad, de empleo y de tantas otras cosas que se van diluyendo en el camino.  Permanecemos tan sólo, con canas y el tiempo que ha transcurrido sin darnos cuentas.

La realidad es, que nos quedamos entre cuatro paredes y el silencio o entre cuatro paredes y largas conversaciones con la pareja, esa situación nos puede llevar a descubrir el ¨síndrome del nido vacío´, el cual hace referencia al sentimiento que experimenta madre, padre o ambos, cuando las hijas e hijos se van del hogar.  

¿Qué hacer ante esta realidad?  Creo, que pensar en nosotras es parte de la solución.  Realizar sueños no realizados, es inteligente.  Unas  vacaciones nos ayudarían a encontrarnos con ideales perdidos.  Disfrutar como nuestros hijos e hijas transfieren a los suyos, los principios y valores que les hemos dado, será felicidad.

Prepararnos  para esa realidad, es necesario para evitar que la tristeza, la desmotivación y en algunos casos la depresión se apodere de nosotras.  Recordar que en una ocasión nosotras también  alzamos el vuelo, nos dará un empuje significativo.