Salud mental y seguridad social

Una enfermedad mental debería considerarse un problema de salud como otro cualquiera, y como tal, debería estar cubierto por la seguridad social. Pero no es así y esto representa una exclusión considerable, toda vez que, según estadísticas clínicas, entre un 30 y un 40 por ciento de los dominicanos padecen algún tipo de trastorno mental. Esta omisión, sumada a la falta de políticas enfocadas hacia el cuidado de los enfermos siquiátricos que abundan en las calles, forma parte de la incoherencia de nuestro sistema de salud.
No se entiende cómo se pasa por alto que las administradoras de riesgos de salud tengan para los padecimientos mentales un tratamiento que las diferencia de otras especialidades clínicas que sí son cubiertas. Estos padecimientos, cuyos tratamientos resultan costosos, requieren cuidados, terapias, medicinas y procedimientos que deben ser complementados con una atención familiar adecuada y supervisada por especialistas.
La Sociedad Dominicana de Psiquiatría está escandalizada por este problema social desatendido por un sistema que debería caracterizarse por ser incluyente. El Consejo Nacional de la Seguridad Social debería atender su llamado para que las administradoras de riesgos de salud incluyan la cobertura de consultas y tratamientos para los asegurados con trastornos de salud mental.

Cebolla nuestra de cada año

El Ministerio de Agricultura está haciendo un levantamiento de la cantidad de tareas que hay sembradas de cebolla. ¿Ahora? Pensábamos que de la misma manera que se sabe de antemano cuánto arroz o plátanos se va a producir, en el caso de este bulbo se llevaba un control para evitar lo que está pasando ahora, que los productores locales temen que se autorice importar el condimento. Aquí ha ocurrido que importaciones imprudentes de renglones que se producen aquí han arruinado a los cosecheros locales.
Esperamos que el levantamiento que está haciendo el Ministerio de Agricultura permita despejar los temores y la incertidumbre entre productores que se han endeudado y lo han apostado todo a la producción de cebolla, de la que dependen muchas familias para sostenerse.