Salud Preventiva. Urticaria y angioedema

A1

La urticaria y angioedema son dos procesos independientes entre sí, que pueden presentarse juntos.
Se denomina urticaria a una erupción cutánea consistente en habones (o ronchas). Puede ser localizada a un área específica del cuerpo o generalizada y se acompaña de intensa picazón. Los habones tienen como característica que blanquean cuando se les presiona con el dedo, y desaparecen en varias horas sin dejar lesión residual en el área donde estaban, apareciendo nuevas lesiones en otras localizaciones o en la misma área.
El término urticaria proviene del latín “urtica”, que significa “ortiga”, ya que la urticaria produce una erupción similar a la que aparece tras el contacto de la piel con la ortiga.
Al contacto cutáneo con la ortiga, la planta libera de sus hojas una sustancia denominada histamina, que es la que induce la aparición del habón.
La histamina es también segregada por células presentes en el cuerpo humano, denominadas mastocitos.
La urticaria puede dividirse en dos grandes grupos: la urticaria aguda, que es aquella que tiene una duración inferior a las seis semanas; y la urticaria crónica, que tiene una duración mayor a seis semanas.
La urticaria aguda consiste en la aparición repentina de una erupción habonosa que puede afectar una parte o toda la superficie corporal. Puede ser de tipo alérgico, lo que habitualmente se relaciona con la exposición a algún alimento o medicamento, y suele tener una duración inferior a las 24 horas (y no se reproducen salvo un nuevo contacto con el agente causal), y las de origen infeccioso en que los pacientes presentan habones durante dos o tres semanas, hasta su desaparición total y definitiva.
Las urticarias agudas son muy frecuentes y afectarán al 20 % de la población mundial en algún momento de su vida, siendo la mayoría de origen no alérgico.
Las urticarias crónicas pueden ser espontáneas o idiopáticas (sin causa) o inducibles (dependientes de un factor físico externo que las induzca).
El angioedema consiste en una hinchazón de zonas laxas de la piel, como labios, párpados, escroto, etc., debido a la liberación de mediadores que inducen vasodilatación de los vasos y la salida de plasma al tejido extravascular. Esta hinchazón puede ser tan intensa que produzca una deformación completa de la zona afectada, precedida de sensación de acorchamiento o picazón. Afecta con menos frecuencia la lengua o la glotis, un caso que amerita asistencia rápida en emergencias, ya que pueden amenazar la vida.
Hay dos tipos de angioedema según el mediador responsable: el histaminérgico, cuando el mediador responsable es la histamina, que se caracteriza por ser más rojo y responde al tratamiento con antihistamínico y corticoides; y el bradicinérgico, cuando la bradicinina es el mediador implicado. En este caso suele ser un lesión más pálida y no responde al tratamiento con antihistamínicos y corticoides.

El angioedema puede ser clasificado en:

– Angioedema inducido por fármacos: los fármacos que con más frecuencia inducen angioedema son los pertenecientes al grupo de antihipertensivos denominado inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA).
Dentro de este grupo de fármacos se encuentran: captopril, enalapril, lisinopril y perindopril, entre otros.
Tienen la particularidad de que, a diferencia de las reacciones alérgicas a otros fármacos, puede aparecer al cabo de meses o años de la toma del medicamento, incluso puede inducir episodios de angioedema meses después de la suspensión del medicamento.
Otro grupo que frecuentemente produce angioedema facial son los antiinflamatorios no esteroides (AINE), que pueden aparecer minutos u horas después de la toma del medicamento.
Los fármacos inhibidores de la dipeptidilpeptidasa, que se emplean para el tratamiento de la diabetes, como son la sitagliptina y vildagliptina, se han asociado a episodios recurrentes de angioedema en un pequeño grupo de pacientes.

– Angioedema adquirido: se produce por enfermedades que inducen el consumo de una enzima que regula el mecanismo de inflamación. Este se corrige tratando la enfermedad de base que lo produce.

– Angioedema hereditario: por deficiencia o mal funcionamiento de una proteína.

– Angioedema espontáneo o idiopático: en muchos casos no es posible etiquetar el angioedema, ni descubrir la causa que lo ha originado. Este tipo no se diferencia clínicamente de los otros tipos comentados, pero suelen responder a dosis altas de antihistamínicos.