Salud Pública y Chikungunya

Sin espacio para discernir las precarias diferencias entre epidemia, pandemia y endemia, y con el animo de disminuir la justificada alarma de la población, resalto las medidas profilácticas que el Ministerio de Salud Pública ha aplicado frente al brote de la fiebre Chikungunya, una enfermedad infectocontagiosa importada, que ya ha afectado a miles de personas, pero sin muertes.

La jornada nacional para la erradicación de criaderos de mosquitos reproductores del Aedes Aegypti, que origina la Chikungunya; los lineamientos para el cuidado en el hogar de los infectados, identificar signos y síntomas y la campaña de concienciación, conforman la gama de atenciones que han convertido a la República Dominicana en el primer país caribeño poseedor de un protocolo modelo para combatir la Chikungunya, elaborado por Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Debido a la aparición del brote en aguas del Caribe, el Ministro de Salud, Freddy Hidalgo Núñez, previno en enero pasado acerca de la inminente llegada y propagación de la epidemia entre la población vulnerable, aprestándose a poner en práctica la profilaxis de rigor y el control preventivo.

Según expertos, las epidemias más violentas (gripe, peste, cólera) se extinguen al inmunizarse los individuos de las regiones afectadas; cuando los gérmenes patógenos pierden paulatinamente su virulencia, y, finalmente, porque con los modernos tratamientos se evitan o moderan estas contaminaciones, o bien sanan las personas enfermas, con lo que se suprimen las causas del contagio.

La Chikungunyano es una gran epidemia, porque nadie ha muerto por ella, su tratamiento es ambulatorio y el paciente es curable entre 7 y 9 días. Está condenada a desaparecer rápidamente, debido a que Salud Pública, con el apoyo de la OPS, ha recurrido a la desinfección y la vacunación para localizarlo y exterminarlo.