Salvavidas

Las declaraciones del director de la Defensa Civil, Luis Luna Paulino, en el sentido de que el alcohol está presente en el 74 por ciento de los accidentes de tránsito que ocurren durante Semana Santa, justifica que las autoridades establezcan rigurosos controles en las vías públicas, y que los ciudadanos sensatos las respalden en esa iniciativa.

Y que conste que aparte de influir en el número de accidentes de tránsito durante Semana Santa, el consumo excesivo de alcohol es el motorizador de un amplio número de percances sociales y familiares, incluyendo, por supuesto, agresiones y homicidios.

Para alguna gente, el asueto de estos días parece perder su atractivo si no están de por medio las copas, generalmente en cantidades que hacen perder la cordura y que convierten cualquier vehículo de motor en un instrumento de muerte.

Solo hay que pasar unas horas de cualquier fin de semana en un hospital como el Darío Contreras para comprobar hasta dónde el consumo irresponsable de alcohol acaba con muchas vidas por causa de muerte y lesiones permanentes.

-II-

Hace poco, cuando fueron puestos en servicio los alcoholímetros de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET) hubo gente que reaccionó de manera airada y amenazante, llamando inclusive a actuar con rebeldía ante cualquier intento de someter a una prueba de nivel alcohólico en el organismo.

Sin embargo, la presencia de alcoholímetros en los puestos de control de tránsito en las carreteras, particularmente en esta Semana Santa, podría constituir una especie de salvavidas para mucha gente.

Todos los ciudadanos deberíamos caer en un gran consenso para respaldar que se tomen cuantas medidas sea necesario para evitar la ingesta de alcohol mientras se conduce, pues con esa práctica preventiva se puede ayudar a reducir la posibilidad de accidentes.

Contribuyamos con nuestra propia seguridad en carreteras, playas y balnearios, haciendo un uso responsable y sobrio de nuestro derecho a la diversión y respaldando cuanta iniciativa amparada en la ley puedan poner en práctica las autoridades para hacer bajar los índices de tragedia.