Samba, fútbol… y ruinas amazónicas en Brasil

CARNAVAL

PARICATUBA, Brasil. Si Hollywood quisiese filmar una película de misterio en la selva del Amazonas, las ruinas de Paricatuba serían el sitio ideal. Enormes raíces asoman por entre los cimientos de lo que alguna vez fue un señorial edificio neoclásico cerca de Manaus, subsede de la Copa Mundial que se encuentra del otro lado del río Negro.

Rodeado de vegetación que genera una penumbra, se trata de un sitio fantasmagórico. Los turistas que vienen a ver los partidos difícilmente se tropiecen con las ruinas.

No hay prácticamente carteles que las anuncien. Se puede llegar solo en lancha o en auto, cruzando un nuevo puente sobre el río Negro y luego de un agitado recorrido de una hora por una carretera de tierra llena de promontorios.

Quienes viven cerca de Paricatuba, no obstante, esperan que esa construcción en medio de la selva atraiga una buena cantidad de los 52.000 turistas extranjeros que se espera vengan a Manaus para ver partidos de Inglaterra, Estados Unidos, Suiza, Italia, Croacia, Camerún, Portugal y Honduras.

Los troncos de los árboles abrazan muros de ladrillo y lo que queda de delicados mosaicos. Serpientes e iguanas se instalan entre los arbustos, que llegan hasta la cintura. El edificio fue construido en 1898, en el momento de mayor esplendor de la industria del caucho que hizo de Manaus una de las ciudades más ricas del mundo durante un tiempo. La idea era que albergase a inmigrantes italianos que llegaban para trabajar en esa industria.