Sammy revela recomendó a Ortiz para los Cubs

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POR GORDON EDES
Del Boston Globe
ARLINGTON, Texas.-
David Ortiz dijo que nunca le preguntó a Sammy Sosa, amigo a amigo, si alguna vez usó esteroides. “No hablo de eso (con él), no tengo que hacerlo, ¿me entiendes?”, dijo Ortiz antes de enfrentarse al equipo de Sosa, los Rangers de Texas.

“Nunca hago preguntas que no tengo que hacer. No quiero que la gente se sienta mal conmigo. ¿Quién soy yo para hacer esas preguntas?

“Tengo que darle crédito por lo que ha hecho por el juego. El hombre vino en un momento e hizo lo que hizo cuando el juego realmente lo necesitaba. La gente no parece apreciarlo. No me importa la personalidad que tenía en ese entonces; siempre me trató bien a mi.

“Creo que fueron demasiado duros con él. La gente lo trató como un criminal. El no es un criminal. Solo es un pelotero”.

Había una época, dijo Sosa, en la que deseaba que él y Ortiz fueran compañeros.

“Recuerdo cuando él jugaba con los Mellizos de Minnesota”, dijo Sosa el domingo. “Quería que él fuera a Chicago, yo estaba pujando por eso, pero ellos (los Cachorros) se fueron en una dirección diferente. Nunca dudé que llegaría al nivel en que se encuentra ahora. Estoy tan contento de que cada año haya sido tan grande”.

Tan popular como es Ortiz en Boston, lo fue Sosa en Chicago. Su salto al disparar cuadrangular, los golpecitos en el pecho cuando regresaba al dugout, la corrida al jardín derecho donde saludaba a los fanáticos, todas fueron marcas del toletero que rivalizaba a Michael Jordan para el cariño de la gente de Chicago.

Su duelo en 1998 con Mark McGwire en la lucha por eclipsar el récord de jonrones de Roger Maris movió más de una nación.

Pero mientras la carrera de Ortiz fue en ascenso, la de Sosa cayó dramáticamente. De 64 jonrones y 160 empujadas en el 2001, los números de Sosa cayeron a 35 vuelacercas y 80 remolques para el 2004, su último año en Chicago, que finalizó con Sosa siendo atacado por los compañeros, ejecutivos y la prensa por irse del clubhouse antes del último out.

Luego vino la audiencia de esteroides en marzo del 2005 en Capitol Hill, en la que Sosa declaró, “Que quede claro, nunca he tomado drogas ilegales para mejorar el desempeño”. Pero fue ridiculizado por pedir que las preguntas fueran traducidas al español por su abogado.

Esa temporada jugó con los Orioles de Baltimore, que lo adquirieron en un cambio, y se puso viejo de la noche a la mañana, bateando solo .221 con 14 jonrones y 45 remolcadas.

Pero luego de descansar un año, Sosa, de 38 años, regresó a los Vigilantes, el equipo con el que originalmente firmó a los 16 años en 1985, por un salario modesto de $500,000 dólares.

Tuvo una tremenda primavera, y el sábado en la noche pegó su primer jonrón en 17 meses y el 589 de su carrera, contra el relevista J.C. Romero.

“Esa fue una buena noche”, dijo Sosa. “Me siento contento de haber estado en el momento preciso y conectar bien. Y la ovación de la gente, eso fue grandioso. Me alegró mucho”.

Ortiz hubiera preferido que Sosa le conectara a alguien más, por supuesto, pero apreció el momento de todas formas.

“Estoy contento por él, muy contento”, dijo Ortiz. “Necesitaba volver y demostrarle a la gente que podía jugar. Para mi, se puede ver que se está divirtiendo y se ve en buena forma hermano.

“Que la gente odie gente y le encante verte abajo, eso es una cosa, pero nadie demostró que él usó nada.

“No importa lo que la gente diga. La gente dice que Roger Clemens usó esteroides, que Mark McGwire usó esteroides. La gente dice que muchos jugadores lo hicieron, pero nadie puede demostrar nada.

“Realmente no he oído a nadie hablar de mi, que usé esteroides, porque siempre he sido el mismo tipo. La gente hace comentarios sobre los tipos cuyos cuerpos han cambiado mucho, y pueden ver la diferencia”.

Ortiz dijo que Sosa, aunque no necesitaba un traductor cuando jugaba con los Cachorros y los Orioles, fue criticado injustamente por usar uno ante el congreso.

“Creo que hizo lo correcto”, dijo Ortiz. “¿Saben por qué? Si alguien me lleva a corte frente a un juez, eso no es un chiste. Yo hablo inglés y todo, pero a veces usan términos que uno no conoce. Uno no quiere verse atrapado y no entender lo que le tratan de decir y meterse en problemas”.

“Creo que el haber ido con una persona que realmente entendía lo que sucedía y todo, creo que hizo lo correcto. Algunas personas, porque ven como uno habla con los reporteros y en inglés, creen que todo está bien. Pero lo que les decimos a ustedes es lo que oímos todos los días. No es como si lo hubiéramos estudiado.

“Ese juez no habla como un periodista. Usa términos diferentes y lo que uno dice tiene que ser absolutamente la verdad, o uno se mete en serios problemas. Sammy quería asegurarse de lo que le decían y que nadie lo malinterpretara, pero la gente no entiende eso. La gente habla sin saber y nadie ha demostrado nada”.