San Valentín se convirtió
en propagador de peligrosos virus

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EFE/Reportajes
Los mensajes electrónicos han sustituido a las cartas escritas e, incluso, mecanografiadas, y en la actualidad, desde contratos y documentos hasta emociones y sentimientos navegan por las ondas hercianas a velocidad de vértigo.

Al principio  parecía un medio frío del que se desconfiaba, pero ahora la gente deposita su  intimidad en la pantalla y espera que llegue al destinatario de forma segura. Esto es lo que ha sucedido en el Día de San Valentín, sin embargo, muchos mensajes de amor han resultado ser peligrosos virus informáticos.

El FBI alertó el día anterior sobre la posibilidad de que a través de los millones de correos electrónicos de felicitación que se intercambiarían las personas en el Día de San Valentín viajase un peligroso virus informático. “Si usted recibe inesperadamente una tarjeta electrónica de San Valentín, tenga cuidado”, alertó el FBI en un comunicado. “Puede que no sea de un admirador secreto, sino que contenga el virus Storm Worm”.

Este virus informático infectó en enero del pasado año miles de ordenadores en Estados Unidos y Europa, donde se distribuía como un correo electrónico que en la línea de asunto informaba, falsamente, sobre una gran tormenta en Europa.

Según el productor de antivirus Trend Micro,  el Storm Worm se estaba distribuyendo desde la semana pasada en forma de felicitaciones electrónicas por el Día de los Enamorados. La gran mayoría de los virus y “spam” que se recibieron camuflados como correos de amor provenían de Estados Unidos, Rusia y China, opinan los expertos.

La consultora de seguridad informática Sophos afirma que Rusia está ganando peso como emisor de spam, y se ha situado en el segundo lugar de esta poco honorable categoría mundial entre Estados Unidos y China. Coincidiendo con estos datos, Google publicó el día anterior un estudio sobre el uso de correo electrónico que demuestra que este medio es cada vez más popular entre los jóvenes para expresar sentimientos y que algunos correos electrónicos pueden ser peores que un virus informático. “La gente joven está liderando el cambio: es más probable que ellos usen email para todo, desde  enviar cartas de amor hasta para acabar una relación”, aseguró Jen Grant, responsable de mercadeo  de producto de Google, en el blog corporativo del buscador.

Su nombre: “Storm Worm”.  El virus denominado Storm Worm comenzó a propagarse por los ordenadores de Europa en el mes de enero del pasado año. Los mensajes electrónicos que contenía el virus titulaban de esta manera: “230 muertos por una tormenta en Europa”, así como en varios documentos adjuntos denominados “Full Clip.exe”, “Read More.exe” y “Video.exe”.

Meses más tarde, algunas compañías de seguridad informática alertaron que se estaba propagando por la Internet un ataque masivo de “correo basura” que inducía a los usuarios a abrir ficheros infectados con virus. Se trataba del ataque de  una nueva variante del “Storm worm”  que se convirtió en el mayor producido en 2007 y más de tres veces superior a los dos que se han producido en los tiempos recientes, según informaba la firma de seguridad informática Postini. “Estamos viendo 50 ó 60 veces más volumen de ‘spam’ de lo habitual”, dijo Adam Swidler, de Postini.

Los correos basura en cuestión llegan con encabezamientos como “Worm Alert!”, “Worm Detected” o “Virus Activity Detected!”, junto con un fichero de extensión ZIP que incluye un virus capaz de desactivar el software de seguridad y robar información del ordenador. El ataque no está exento de ironía, ya que los nocivos correos advierten a los usuarios de la necesidad de protegerse contra los gusanos informáticos. Según Swidler, el “spam” trata de convencer a los usuarios de que sus ordenadores ya están infectados y son parte de una red de sistemas “zombies” a disposición de los piratas informáticos.

La frustración de los solitarios. No es la primera vez que ocurre, ni será la última. Lo que en esta ocasión es más sangrante es que es posible que en ese día de San Valentín hayan sido muchas las personas que se hayan sentido frustradas al abrir lo que en un principio creyeron que era un mensaje de amor.

La machacona publicidad que en los medios de comunicación existe en torno a esta fecha provoca en quien no consigue recibir un regalo o una frase romántica, el desasosiego de ser consciente de su soledad y entonces percibe de forma clara durante toda la jornada la ausencia de la pareja. Posiblemente se desee en ese caso no salir de casa para no tener que  observar a esas otras personas que se acercan entre ellas y se besan, reciben flores o se pasean de la mano.

Posiblemente se trate de los mismos gestos que se suceden cada día del año, pero que especialmente en esa fecha adquieren un especial significado para  quien  carece de la posibilidad de recibirlos. Por eso, el virus que durante el día de los enamorados se expandió por los ordenadores habrá irritado a más que uno.

El FBI alertó el día anterior de que a través de los millones de correos electrónicos de felicitación que se intercambiarían las personas en  San Valentín, podría viajar un peligroso virus informático.

La consultora de seguridad informática Sophos afirma que Rusia está ganando peso como emisor de “spam” (correo basura), y se ha situado en el segundo lugar de esta poco honorable calificación mundial entre Estados Unidos y China.