Santa Cecilia

El sábado 22 de noviembre, día número 326 del año 2003, consagrado en el santoral de nuestra Iglesia Católica a una santa virgen y mártir: Santa Cecilia, patrona de la música, de los músicos y cantantes, haciendo honor a una tradición que se remonta a principios del siglo XVI, al interpretarse un pasaje de las actas donde se dice que durante el convite nupcial “entre cantos y sonidos de instrumentos, la virgen Cecilia sólo al Señor cantaba en su corazón diciéndole: Hágase Señor mi corazón y mi cuerpo inmaculados, para que yo no sea confundida”. Era una joven cristiana que pertenecía a una noble familia romana, que había hecho entrega total de sí a Jesucristo, y que en contra de su voluntad, fue dada en matrimonio por sus padres al noble patricio Valeriano, un joven pagano. La noche de las nupcias ésta le revela su secreto, manifestándole que un ángel vela por su virginidad. El pagano esposo respetó la voluntad de Cecilia y se convirtió al cristianismo al ser bautizado por el Papa Urbano. Este a su vez, convierte a su hermano Tiburcio al cristianismo. Ambos, al confesar al Prefecto de Roma Almaquio, de que eran cristianos, los hace decapitar. Luego citó a comparecer ante su tribuna a Cecilia, la que se rehusó a abandonar la fe cristiana, mandándola a quemar en el baño de su casa. Al no surtir efecto tal género de martirio, ordenó que fuera decapitada. Por cosas del destino o por lo que fuera, los tres golpes de espada que le fueron asestados por el verdugo en la nuca (el cuarto estaba prohibido), no llegaron a decapitarla, muriendo a los tres días de las mortales heridas.

Era el año 229 de la era cristiana. Su cuerpo fue cuidadosamente escondido en una catacumba por el Papa Urbano, donde permaneció olvidado por casi seis siglos. El Papa Pascual I descubrió el sarcófago en el año 821 con el cadáver de la Santa totalmente íntegro. Solamente se notaban en el cuello, las tres incisiones hechas por la espada del verdugo. Fue transportado el cuerpo de la mártir a la iglesia de Santa Cecilia, edificada en el siglo IV en el mismo lugar donde ella vivió, sufrió y falleció, en el barrio Trastévere. Fue nuevamente descubierta en el 1599 por el Cardenal Pablo Sfondrati, encontrándose el cuerpo de la Santa en igual estado que como fue hallado por el Papa Pascual I, y fue reproducido por el escultor Esteban Maderna, quien estuvo presente en la apertura del sarcófago. Dicha escultura se encuentra debajo del altar mayor de la mencionada iglesia.

¡Felicidades a todos los músicos y cantantes!, especialmente a los nuestros del patio, para que sigamos cultivando este divino arte, y a los que nos precedieron en el camino de la eternidad, una plegaria al Todopoderoso.

“El que ora cantando, ora dos veces”. San Agustín, Pare de la Iglesia.