Santiago, municipio “fallido”

Los titulares de la prensa nacional y cibaeña recogen noticias como estas: “Los llamados sectores privilegiados dejaron ya de serlo en Santiago, sus mansiones y bloques de apartamentos de primera contrastan con el deterioro de sus calles…” “La basura, el problema numero uno de Santiago.” Arden calles de la zona sur por falta de asfalto.” El Yaque moribundo”. El río Yaque se extingue. “Solo 14 obreros han sido destinados por el Ayuntamiento de Santiago a cuidar el ornato de los 70 Kms cuadrados que conforman el área metropolitana.” Santiago, con el hierba de este alto.”

“Las lluvias desnudan el pésimo drenaje de Santiago.” “El parque Fernando Valerio de Santiago está arrabalizado.” “Ni marchas ni muertes debilitan tragomonedas.” “Monteles al “aire libre” aumentan en Santiago”. “Basura ahoga Ciudad Corazón.” “Llueven los micro vertederos”. “Santiago es ciudad más contaminada del Caribe” “El centro histórico de Santiago olvidado.” “Drogas, basura y contaminación en barrios de Santiago.”

Con el marco referencial de los anteriores titulares de prensa, disponibles en mi archivo para quien los desee, Santiago, podríamos afirmar sin titubeos, es un municipio “Fallido”, frustrados en sus esperanzas y por lo tanto engañado.

En los últimos 20 años Santiago ha visto desfilar por la administración municipal síndicos de los diferentes partidos, pues Santiago no es presa de ninguna militancia, se mueve en el arco iris de las ofertas políticas y elige al que considera menos malo. Puede ser reformista, peledeista o perredeísta, para Santiago, eso no cuenta.

Pero donde la manifestación de municipio “fallido” adquiere toda su dimensión es en los resultados electorales. En números redondos, la abstención, entiéndase el número de personas con derecho al voto que no participa, alcanza el 58%. Frustrados, no sienten la más mínima motivación para ejercer el derecho y deber del voto, y prefieren quedarse en casa y que sean otros en minoría preocupante, los que decidan los destinos municipales. El síndico actual de Santiago fue electo en el 2002 con un pobre 18% de los electores registrados. Las implicaciones son evidentes: Falta de representativad, credibilidad y sobre todo, carencia de liderazgo, y es aquí donde la situación municipal alcanza su mayor connotación, pues Santiago no tiene una persona que sea capaz de encabezar, con ese pobre liderazgo, un movimiento restaurador, capaz de devolverle la hidalguía a la ciudad y el municipio, realizando una transformación radical de su estructura de gobierno y encabezando un movimiento municipal que busque una mayor autonomía y participación, y una respuesta más eficaz y eficiente a los graves problemas que se mencionan en los titulares de los periódicos nacionales y locales.

Esa situación no puede continuar, como dice la frase: “Algunos son culpables, pero todos somos responsables.” Todos tenemos una cuota de responsabilidad a la hora de evaluar lo que está aconteciendo en nuestra municipalidad. Tenemos que hacer un alto y reflexionar preguntándonos qué vamos a hacer para detener todo este proceso de deterioro social, económico, cultural y político que vive nuestra ciudad. Ante la crisis de los Partidos Políticos tradicionales, urge ponerse en pie y disponernos a votar. No se puede silenciar, sin pecar, esa opción de cambio que tiene el pueblo en sus manos. Como dice el Testamento Gaucho: “Cuando vayas a votar mi hijo, tenga presente que ahí deja Ud. Su honor, su libertad y su conciencia”. Lo primero que tiene que vencer Santiago es su abstención, su frustración, y cerrarle el paso con su voto a aquellos que en los últimos 20 años le han mentido y engañado, y mirar con fe y valor el futuro, para hacer de la Hidalga, la Ciudad Corazón del país, como lo ha sido a lo largo de la historia republicana.