Santo Domingo Verde 2005

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POR FATIMA ALVAREZ
El Parque Nacional Mirador del Norte se une a las actividades de celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora el próximo domingo 5 de junio, con la puesta en marcha de un evento llamado “Encuentro sobre Manejo de Áreas Verdes y Medio Ambiente Urbano Santo Domingo Verde 2005”.

“La actividad se realizará con los auspicios del Parque y con la colaboración del Ayuntamiento Santo Domingo Norte”, declara Ezequiel Echavarría, director de Recursos Naturales del Parque.

“Está dirigido al personal técnico vinculado al desarrollo de las áreas verdes y el cuidado del medio ambiente del Gran Santo Domingo; invitaremos para ello a un grupo de especialistas sobre la temática del medio ambiente que pueda aportar al manejo de las áreas verdes urbanas, actividad en cierta medida un poco olvidada”.

Indica Ezequiel Echavarría que esto es una reactivación del sentido técnico que debe tener esta actividad en la ciudad, por lo que el primer propósito es reunir al personal técnico de los diferentes ayuntamientos y otras dependencias del Estado, con el fin de favorecer el intercambio de experiencias, de modo que la actividad  se eleve en la ciudad y se tenga más capacidad para resolver los problemas ambientales y específicamente, hacer un uso más eficiente de los espacios en el Gran Santo Domingo”.

Acciones pro-ambiente

“Estamos rescatando el vivero del Parque Mirador del Norte que estaba depauperado para, a partir de ese rescate, tener las plantas suficientes para reactivar proyectos de reforestación del parque. Hemos firmado convenios con otras instituciones para suministrarles plantas; con la Secretaría de Educación para atender mini viveros en todas las escuelas del municipio  Santo Domingo Norte; también con Acción Comunitaria, de Cristo Rey, para lograr el embellecimiento de sus áreas verdes. Todas estas actividades serán llevadas a este encuentro para reforzar la temática medioambiental”.

“Pretendemos convertir el Parque Nacional Mirador del Norte en un centro de referencia para el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de las áreas protegidas y  la biodiversidad en la isla Hispaniola”.

HISTORIA BREVE

Con pasmosa frecuencia se realizan actividades de este tipo que para muchos no producen cambios favorables en esta sociedad depredada y depredadora. El experto medioambiental hace un recuento histórico que abarcan los modelos de desarrollo que han convertido a esta civilización en lo que es hoy día.

“La situación del mundo actual se debe a los modelos de desarrollo que ha asumido la humanidad en los últimos 500 años. En la perspectiva histórica es que se puede entender, si lo vemos en la perspectiva momentánea, llegamos a una percepción fatalista”.

Declara que el hombre antiguo vivía en perfecta armonía con la naturaleza, el sabía que no podía tumbar el árbol, que no podía extinguir el suelo, o matar todos los animales, pues de eso dependía su vida. “En ese estado de equilibrio se desarrollaron los tres mil primeros años de la civilización humana. Sin embargo, por cuestiones históricas, el equilibrio se rompió: se empezaron a establecer nuevos modelos de desarrollo, esto se acelera después de la revolución industrial, ya que los modelos que trajo fueron de no convivencia con la naturaleza, se cambió la filosofía del mundo y se sometió a la naturaleza. La idea era convertirla en bienes materiales para el hombre”.

Destaca el profesional que esa filosofía empezó mucho antes, pero tuvo su punto pico con la revolución industrial que propugnaba la transformación de la naturaleza en carbón, en maquinaria, en casa, en carretera, y esa revolución industrial pasó a ser el primer paso de una debacle en la que vivimos actualmente. Se cambió la mente del hombre, la concepción de la civilización de armonía y equilibrio por el descontrol y destrucción, no ex profeso, sino una conversión de la naturaleza en bienes de consumo. Al principio no se percataban porque había suficiente naturaleza para destruir una parte y no nos dimos cuenta. El descubrimiento de América fue el punto inicial de ese proceso aquí en América y el culminante en 1770, pero el pico de la revolución industrial fue el siglo XX, la naturaleza no hacía falta, lo que hacía falta era transformarla. La mente de la gente se convirtió en eso, en los años 50 algunos comenzaron a reflexionar como la escritora Rachel Carson con su libro La Primavera Silenciosa. Después de la II Guerra Mundial se incrementó aún más este proceso, con todas las fábricas de armas, de equipos de guerra, tóxicos, venenos, tractores más potentes, al punto que la gente pensó que ya estaba resuelto todo en cuanto a la agricultura. En cambio, de la tecnología empezaron a salir carros veloces, aviones más potentes y se pensó que la naturaleza estaba dominada, vino la revolución verde, argumentando que al hambre le quedaban días, olvidándose que el soporte de todo era la naturaleza. Llegamos a este tiempo, la población del mundo en seis mil millones, ya no hay mucha más naturaleza que destruir, el hombre ha ido entendiendo que estamos en peligro, pero con un arraigo de tantos años, esto está en los tuétanos, en la médula del pensamiento de la civilización, por eso hay un grupo de personas que se han sensibilizado con este problema, otros lo están entendiendo a la fuerza, por ahora, pero hay un cambio de concepción en algunos grupos, que somos los que organizamos estas cosas. Esto no implica cambio por ahora, porque esto es el modelo de desarrollo que hemos asumido todos y aún no cambiamos el modelo de desarrollo, hasta unos 20 o 30 años. Ya se ha empezado a verificar la debilidad del sistema y el callejón sin salida en el que podríamos estar. Ahora es que se ha comenzado a tomar conciencia, tal vez nunca resolvamos el problema y la civilización se extinga, ya están anunciadas todas las vías por las cuales la humanidad pueda extinguirse y los principales factores tienen que ver con la actividad y los modelos que tenemos ahora; si somos capaces de cambiarlos, se salvará esto, sino… ya veremos.

 LA PRIMAVERA SILENCIOSA

 A mediados de 1950 los esquimales no sabían qué era padecer cáncer. En los sesenta se encontraron trazas de plaguicidas en su organismo y empezaron a aparecer los primeros casos de esta enfermedad. En las últimas décadas, los problemas de fertilidad en parejas jóvenes han aumentado progresivamente, y se ha producido una caída en picado del nivel de espermatozoides; al mismo tiempo, la tasa de cáncer de mama asciende de forma preocupante. Algo está pasando en los mecanismos de reproducción sexual y gran parte del problema está relacionada con sustancias tóxicas provenientes de plaguicidas que permanecen en nuestros cuerpos. Es lo que se conoce como “disruptores hormonales”, es decir, la combinación de sustancias químicas que en nuestro organismo pueden actuar como hormonas artificiales, alterando la reproducción. Así lo destapó en 1962 la bióloga norteamericana Rachel Carson en su Primavera silenciosa, best-seller que fundó las bases del ecologismo moderno. Por primera vez se habló del peligro de usar DDT y otros productos químicos usados como pesticidas. Lo más alarmante no era únicamente su toxicidad, sino también su capacidad para persistir en los organismos por medio de la acumulación en los tejidos grasos. 

En una población en la que se pulverizaron las tierras con DDT para acabar con una invasión de escarabajos se inició un proceso de fatales consecuencias. Los escarabajos medio muertos atrajeron a los pájaros insectívoros, la lluvia arrastró los componentes químicos, los cuales afectaron a las lombrices y contaminaron los charcos donde bebían diferentes aves. Ardillas, ratas almizcleras, conejos o zorras tigrillo fueron los siguientes en morir. Los pájaros que sobrevivieron quedaron estériles, ya que el DDT impide que la cáscara de los huevos se endurezca, con lo que se rompían antes de su ciclo natural. Los gatos desaparecieron. A medida que el DDT iba escalando niveles tróficos, aumentaba su concentración en tejidos animales. Éste no es un relato de ciencia ficción, ni el guión de una película catastrofista. Sucedió en Sheldon, Estados Unidos, durante la cruzada que se llevó a cabo para exterminar al escarabajo japonés desde 1954 hasta 1961.

Rachel Carson escogió el título para su libro porque quiso remarcar que, de seguir así, podríamos vivir una primavera sin pájaros, silenciosa. Sin embargo, una de las críticas que recibió el libro fue: “Silencio, señora Carson”.

Y silencio es el arma que usaron y todavía usan los fabricantes de insecticidas al atenerse a las leyes sobre secretos comerciales para que el público no pueda acceder a la composición de sus productos. Silencio es también la opción que escogen los gobiernos al autorizar las engañosas campañas publicitarias de las grandes industrias químicas y permitir que el volumen de plaguicidas a nivel mundial continúe aumentando. Silencio es el instrumento para enviar aún partidas de DDT a zonas remotas de países en vías de desarrollo.

“La cuestión es si alguna civilización puede desencadenar una guerra implacable sin destruirse a sí misma y sin perder el derecho a llamarse civilización.” La osadía de creernos capaces de manipular impunemente la vida y la naturaleza nos ha llevado a activar una guerra silenciosa cuyas consecuencias no somos capaces de imaginar, mucho menos de prever. 

PERFIL

Ezequiel Echavarría es master en Ciencias, especializado en agroecología y agricultura sostenible, profesor de biología de Ciencias Ambientales en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Ha publicado más de 25 folletos y libros sobre la temática de medio ambiente. Investigador de un proyecto de la FAO y experto ambiental, registrado por la Secretaría de Medio Ambiente.