Santorini, simplemente extraordinario

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La Isla Santorini bien podría definirse como un paisaje imaginario caracterizado por los cambiantes colores de la luz del sol, pintado con la fantasía de un artista inspirado en las pendientes de las islas que descienden desde lo alto del acantilado, hasta el circundante mar Egeo.
El escritor y ambientalista Lawrence Durrell quedó impresionado con la belleza de Korfù y Santorini, una experiencia que recoge en su libro “La celda”, donde describe como un sueño la vida cotidiana de aquel entorno del siglo pasado que no dista tanto de la actual.
Santorini está situada sobre los cimientos de una enorme explosión volcánica que destruyó los primeros asentamientos existentes en el siglo VXII y provocó la creación de la caldera geológica actual.
Desde los enormes cruceros que llegan a diario a las costas, se observa el panorama magnífico de Santorini. Con la claridad del día parece arribar a un gran castillo encantado, y todas las villas tienen un aspecto oriental, pintadas de blanco, con los marcos de las ventanas, puertas y techos en azul, mientras que por las tardes, el tramonto o puesta del sol tiñe de rojo el espacio, razón por la que los atardeceres concentran la atención de miles de curiosos.
Por las noches se observa una iluminación uniforme del enclave, como si se tratase de un enorme parque de luces.
Las calles, estrechas y adoquinadas, similares a laberintos, conducen a cientos de negocios, entre bares, restaurantes, tiendas de subvenir, joyerías y boutiques.
En la actualidad este se califica como uno de los principales destinos turísticos de Europa, y recibe más de un millón de turistas al año, entre ellos cientos de parejas que eligen ese lugar para celebrar matrimonios, porque existen unas 400 iglesias ortodoxas.
Acorde con los rituales ortodoxos, las ceremonias se realizan en los templos que tienen vista al océano, mientras que los católicos van a la Catedral de Fira, que también cuenta que una vista hermosa.
La economía de las islas griegas creció un 7 % en 2018, y entre las más destacadas están Santorini, Korfù y Mikonos. Los turistas que llegan a estos destinos aportan el 18 % del PIB a toda Grecia y emplean unas 900 000 personas directamente.
Las clásicas compras en las visitas a Santorini se centran en productos artesanales, tales como cerámica, joyería y telas.
Los sectores textiles e industriales gozan de un gran dinamismo, del cual se benefician muchas personas dentro y fuera de la isla.
Otro sector que trabaja directamente con el turismo y que recibe enormes ganancias es el naval; embarcaciones propiedad de empresarios locales recogen a los turistas que llegan a la isla por el puerto de Gialos, a unas 60 millas náuticas de distancia de la costa, para luego transportarlos hasta el muelle.
A partir de ahí los visitantes tienen tres opciones; subir a pie una larga escalera de 600 peldaños, ascender en un moderno teleférico que transita sobre la escalera y por el que hay que pagar, o montar en burros ataviados con coloridas enjalmas.
¡Sí, en burros!, este un transporte muy usado, los asnos están bien conservados y los propietarios perciben beneficios aceptables por ese servicio.
Lugares a visitar. Santorini cuenta con una infinidad de lugares que en un solo día es imposible recorrer, pero en cinco horas, que es el espacio de tiempo que dan los cruceros a sus huéspedes para recorrer destinos de esa envergadura, se puede visitar varios monumentos.
Uno es las ruinas de los asentamientos de Akrotiri. Se trata de los escombros de una ciudad sin cadáveres, sepultada bajo las cenizas y los restos de lava del volcán Thera en 1615. Por el estilo de la cerámica y las pinturas murales encontradas en las excavaciones en 1957, se cree corresponda a la civilización Minoica.
Le sigue la Catedral Metropolitana Ortodoxa, con su impresionante campanario, que ha sido la referencia visual de cientos de imágenes publicitarias.
También está el museo de Megaron Gyzi, una mansión del siglo XVIII que posee una única colección de fotos de Fira antes y después del terremoto de 1956. Le siguen en importancia el Museo Arqueológico y el Prehistórico, y no menos importantes, los museos de los Minerales y Fósiles, del Vino y el de Instrumentos Musicales Bizantinos y Post Bizantinos.
Los platos más exquisitos de la isla se pueden probar ya sea en un restaurante de primera o en una taberna de pescadores. Las ensaladas griegas tales como la cretense, Granada, el Ntakos y el pulpo relleno con verduras conforman el menú más representativo de Santorini.
La isla no tiene ninguna fuente de agua potable, y muchos hogares y hoteles se abastecen de una planta desalinizadora. La energía no es un problema, porque el sol y el viento son aprovechados al máximo con modernos sistemas de generación renovable.
Realizar la travesía en el mar Mediterráneo por las islas griegas, el sur de Italia, Croacia y Slovenia, da la impresión de estar asistiendo a la proyección de un momento histórico, en el que cada protagonista ha resurgido de su propia tragedia para convertirse en referente de autosuficiencia y sostenibilidad.