Santuario de La Altagracia, testimonio de la
evolución arquitectónica en Santo Domingo

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POR SEGUNDO ANTONIO VÁSQUEZ
El santuario arquidiocesano de La Altagracia, situado en la calle Hostos con Las Mercedes, fue inaugurado el 17 de agosto de 1922. Posee un interior de estilo bizantino, diseñado por el arquitecto Osvaldo B. Báez, y dos frentes, uno moderno y el  otro antiguo.

La fachada antigua está en la calle Las Mercedes, debido a que fue la primera capilla de La Altagracia perteneciente el hospital San Nicolás de Bari. Su entrada tiene un portal con un arco menor de doble columna, de ladrillos recortados adosados a él. Arriba hay otro arco de medio punto que encierra un espacio donde se encuentra un círculo con una cruz central.

Lo rematan unas molduras centrales, que doblando suben y se unen para cercar el espacio donde hay un pequeño nicho vacío. En cambio, el frente moderno está en la Hostos, cuyo portal es arqueado, y en la parte superior se aprecia un balcón corrido  con balaustres redondos divididos por una cruz. Al fondo hay tres ventanales arqueados de vidrios, cada una dividido por una columna, cuyos remates están curvados. Hay una moldura en la parte cimera con tres arcos unidos, los cuales están rematados y encerrados cada uno en un círculo con vitrales tricolores.

 En lo alto tiene una pared cuyo borde del techo está lateralmente inclinado con una moldura saliente en forma de dos aguas. Allí, en el vértice, se aprecia una cruz de concreto cuyo medio lo forma un aro. Ambos ángulos tienen una torrecilla alta con pequeñas columnas redondas y un remate cóncavo.

 En la esquina se levanta un curioso campanario de dos cuerpos y tres torrecillas. El primero tiene ventanas arqueadas de doble división con vidrios de colores. En el segundo está el campanario de dobles ventanas curvas en cada lado. Le remata una torre alta con ventanas curvadas, y tres torrecillas divididas cada una con molduras y ventanas redondas rematadas con una cúpula.

Adentro, el coro alto tiene un balcón corrido de forma ondulada. En cambio, en lo alto se alcanza a ver un hueco ovalado con un vitral de tres colores que forma la bandera dominicana.

Delante del altar mayor hay una pila bautismal moderna muy curiosa, al ser de piedra labrada en forma de copa gigante (ambas cosas son únicas en un templo dominicano).

El altar mayor, donado por la familia Vicini Perdomo, es de siete metros de altura y fue encargado por Monseñor Nouel a los talleres del Vaticano en Roma, Italia, el cual es de Carrara, de cuatro metros de ancho.

El diseño exhibe espejos de mármoles rojos, verdes y ópalo con esmaltes dorados, con tres gradas iguales, que tienen dos pilastras con capiteles que lateralmente limitan el retablo, en cuyo centro está el cuadro de la Virgen de La Altagracia con un marco dorado y ropa adornada de piedras preciosas, rodeada con los efectos de luz en bronce bruñido.

A los lados están las pinturas del ángel San Gabriel y La Anunciación. Lateralmente hay varias columnas de mármol, unas rematadas con tres cabezas de ángeles de color dorado. En la parte de abajo otros de cuerpo entero en actitud de oración, y en el vértice del retablo lo corona una cruz de metal.

A la izquierda está el sagrario donde estaba la primera capilla con arco ojival de ladrillo, cuyo techo de la bóveda tiene la parte semicircular con nervaduras que forman una cruz y los vértices tienen rosetas. Allí se guardan los restos de Monseñor Nouel, el cual está descrito en una losa de la pared lateral.

En la derecha de la nave central está la pintura gigantesca plasmada por Enrique Tarazona de la Virgen María y San Juan delante de Jesús crucificado y a sus pies María Magdalena.