Se ama con el corazón o el cerebro

ROSA FRANCIA ESQUEA
 
rosafranciaesquea@gmail.com
“Te quiero con todo mi corazón” es quizás la expresión que con más espontaneidad sale de nuestros labios cuando estamos enamorados.

Y realmente lo sentimos así, incluso cuando pensamos o estamos cerca de la persona amada nuestro corazón late más de prisa y si estamos tristes pues sentimos que ese órgano de nuestro cuerpo se afecta negativamente.

Pero, realmente ¿queremos con el corazón o esas sensaciones que tenemos son producidas por otro órgano, como el cerebro y el corazón  es el receptor de ellas y por eso creemos que amamos con el corazón? ¿Las razones son otras?

El doctor José Silié Ruiz, uno de nuestros más destacados neurólogos, señala que el amor, como todo proceder humano, tiene numerosas particularidades: conductuales, culturales, animales, e  instintivas”

Pero hay algo más, y es que  “hoy podemos hablar de una particularidad muy importante: la genética”.

Genes y hormonas

Sobre el  particular explica que,   mediante la manipulación,  se ha logrado aislar e identificar genes  y hormonas que condicionan la actividad sexual en los animales.

El llamado flechazo  (del ingenuo arquerito) “se inicia en los órganos de los sentidos, los cuales captan los estímulos y luego son codificados en la corteza cerebral”.

De acuerdo  a su explicación, son  las amígdalas cerebrales,  que están en el hipocampo, los centros de las emociones y por tanto, constituyen una especie de tráfico en el manejo “de esos agradables e intensos cambios en el amor y otras emociones”.

Igualmente, otros investigadores señalan que el centro de las emociones está en un área del tálamo llamada pulvinar.

Desde la corteza cerebral, entonces, se  produce un proceso bioquímico, mediante el  cual se descargan numerosas sustancias que son las responsables de que  órganos  como el corazón, las pupilas, el páncreas, la sangre, el estómago, los músculos, la piel y las glándulas secretoras se activen y se presenten las manifestaciones del encantamiento llamado amor.

El doctor Silié se apoya en sus investigaciones como profesional de neurología como en las de otros científicos, y cita las concepciones que sobre el particular tiene   el  prominente psiquiatra inglés Rajendra Persaud,  considerado como el Freud de los 90.

En una entrevista concedida al periódico La Nación, de Buenos Aires, ese médico afirma que  el amor obedece a las leyes  estudiadas por las ciencias, que dicta el cerebro y no el corazón, aunque, “tenemos una resistencia natural a la ciencia del amor y no nos gusta ver que obedece a ciertas reglas determinadas por el cerebro, como nos dice la neurociencia”.

¿El amor es ciego?

En su  obra “Simplemente irresistible, La psicología del amor”,  Persaud, considerado por el periódico Times como uno de los 20 máximos gurúes de la psiquiatría,  señala que escaneos cerebrales  han determinado que “cuando estamos enamorados algunas partes del cerebro se encienden, pero otras se apagan, en particular las que tienen que ver con la planificación y el juicio” y que, por lo tanto, para tomar una decisión permanente para el futuro es preferible esperar que ese período de “intenso enamoramiento” pase.

Otro aporte suyo, citado por Silié,   es el dato de  que un estudio hecho a 400 parejas con un promedio de 40 años de casadas demostró     que los que parecían más felices con la vida en general eran  los   que tenía  una “visión idealizada” de sus matrimonios, que constituían el 52%;  el resto, con una visión más realista, tenían resultados más bajos en cuanto a la felicidad individual y la satisfacción matrimonial.

La conclusión fue que para que los matrimonios funcionen parece que  es bueno no ver toda la realidad tan palmariamente. 

Expresa  que el amor trasciende a lo animal, a lo primario, porque ese sentimiento “se espiritualiza, se refina,  exalta, desdibuja al ser amado de esas debilidades del humano; a él o a ella lo hace casi un ser perfecto en su imaginación y que todo es simple química y  electricidad, neurotransmisores y receptores eléctricos en cada neurona”.

LAS FRASES

José Silié Ruíz

 Las amígdalas cerebrales,  que están en el hipocampo, son los centros de las emociones y por tanto, constituyen una especie de tráfico en  el manejo de esos agradables e intensos cambios en el amor y otras emociones”

Rajendra Persaud

“Cuando estamos enamorados algunas partes del cerebro se encienden, pero otras se apagan, en particular las que tienen que ver con la planificación y el juicio”

“El amor obedece a las leyes  estudiadas por las ciencias, que dicta el cerebro y no el corazón”

José Silié Ruíz

“trate siempre usted  de ser feliz y ver los detalles negativos del otro con cierta comprensión, pero sin intencion  es de lograr la perfección en pareja”

“En razón de que hay tantas individualidades humanas habrá igual un número de  definiciones y creemos que son los poetas quienes tienen la capacidad de sintetizar este sentimiento tan hermoso”

Al goce de la carne, a veces impúdico, también se le ha de llamar amor, siempre que su deleite descanse en la veneración, el respeto y la consideración al ser amado”

“sólo el cerebro humano es capaz de inventar y de amar”

“El llamado flechazo   se inicia en los órganos de los sentidos, los cuales captan los estímulos y luego son codificados en la corteza cerebral”.

EL ESPECIALISTA

José Silié Ruiz

Con los poetas

No obstante sus razonamientos científicos,  el   doctor José Silié Ruiz se define romántico, le encantan los poetas y las canciones que hablan del amor y lo exaltan.

“En razón de que hay tantas individualidades humanas habrá igual un número de   definiciones y creemos que son los poetas quienes tienen la capacidad de sintetizar ese sentimiento” –dice, refiriéndose al amor.

Y recita un fragmento del poema  Delta de cinco brazos, de Octavio Paz,  “…amar es combatir, si dos se besan/ el mundo cambia/encarnan los deseos/el pensamiento encarna/brotan las alas de las espaldas del esclavo/el mundo es real y tangible…”

“No quiero ser yo jamás enemigo del poeta, en ningún tiempo podría  negarle al amor sus encantos y matices”, expresa.

Pero  reitera que el amor, como acción inteligente por lo menos en sus inicios “necesita de la sustancia gris cerebral que si la pudiéramos extender tuviera el tamaño de una mesa de dominó, nos articula los  recuerdos y como área de asociación superior nos hace sentirnos satisfechos y felices ante ese “sentimiento flamígero de pasión”.