Se desgrana la sociedad dominicana

Se desgrana la sociedad dominicana

Fabio R. Herrera-Miniño.

El acelerado incremento de los índices de delincuencia barrial con la sensación en muchos sectores urbanos de que no se puede salir a la calle por el terror de los motoristas delincuentes que apandillados recorren las calles de los barrios en la cacería de víctimas de sus fechorías al instante.

En lo que va del presente siglo no se había experimentado un azote delincuencial de tal magnitud en donde las víctimas principalmente mujeres tienen que ingeniárselas para llevar a buen resguardo el escaso dinero que portan para fines de abastecerse de alimentos u otras necesidades hogareñas.

Ya no es solo de noche que las calles pertenecían a los delincuentes, ahora a toda hora del día aparecen bandas motorizadas que con solo verlas se sabe que andan en sus funciones de asalto y si es necesario llegan hasta ocasionar la muerte si se le oponen con resistencia de la víctima a sus empeños para despojarlos de sus pertenencias.

A ojos vista la sociedad dominicana sufre un proceso de desgranamiento en todos sus niveles sociales, políticos y económicos que hasta el clero católico da de la confidencialidad ancestral que se va desgranando dando señales de un fraccionamiento de lo que antes era un cuerpo compacto de acción de cuidar de la fe de su grey.

El desgranamiento es notorio en la sociedad donde tan solo el poder del dinero envuelve las acciones que en base a su posesión se aposentan en lugares señeros aplastando a los que tradicionalmente encabezaban las listas de los grupos bien aposentados en los círculos sociales.

Ahora el buen nombre lo hacen los índices de dinero que poseen en los bancos e introducen nuevas corrientes del valor cultural naciente llevando a un deterioro de aquellos valores que le daban prestigio a un país, o un pueblo o su reducto social más representativo. Es el surgimiento de valores muy apartados de lo que distinguía a las sociedades de mayor vigilancia y preservación en sus valores culturales y sociales para dar lugar a la chabacanería de la conducta que se refleja en el accionar de los grupos que promueven la música urbana como señal de los valores sociales de la época.

El desgranamiento social se ve aumentado de mala manera por el acelerado crecimiento de la delincuencia que amedrenta a los sectores mas observantes de la cordura social. Se ven arropados por los más agresivos que con un arsenal muy sofisticado de armas da señales de un aprovisionamiento hasta de los arsenales oficiales y que llegan sospechosamente a manos de quienes están dedicados a dañar la existencia de quienes todavía les queda un reducto de la aspiración a una buena convivencia, maltrecha por la delincuencia que no da tregua.

El siglo XXI está marcado por el derrumbe de aquellos valores tradicionales que por siglos distinguió a los grupos humanos más responsables y cultamente señeros en el comportamiento de la familia y de la sociedad. Ahora cada quien lucha por agenciarse un sitial social y económico que no sea superado por el rival.

Y si es necesario, y sin importar el grado de parentesco y no importa si son familias, las arrollan y ocasionar perjuicios irreparables en la conducta filial o de amistad.

Ahora a toda hora del día aparecen bandas motorizadas de asaltantes

En lo que va del siglo 21 no se había experimentado un azote tan grande

La sociedad sufre un proceso de desgranamiento en todos sus niveles

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