Se despejan las incógnitas políticas para el 2014

Con el anuncio de la conversión del PRD Mayoritario en Alianza Social Dominicana (ASD) para actuar como partido político con nueva dirección y estatutos, como parte de un esfuerzo para integrar una convergencia de partidos y organizaciones sociales, encaminado a impedir la permanencia en el poder de la política autoritaria y rapaz de los gobiernos del PLD, parece haberse dado un paso en el camino correcto.

Esta nueva entidad, cuya incorporación debería completarse hacia el final de este año 2014, definirá el panorama político electoral dominicano con tres fuerzas: la integrada por la Convergencia y el sector Mayoritario del PRD (ASD), el sector minoritario de Vargas Maldonado que retiene las siglas del PRD, gracias a la protección que le brindan el PLD y sus aliados; quedando apenas una fracción o fracciones independientes de poca significación electoral.

Como puede haber una segunda vuelta electoral, esta se decidiría entre los bloques de la convergencia (ASD) y PLD-PRSC; ya que el grupo Vargas no tendría nada que buscar, por el escasísimo caudal electoral previsible. Mientras tanto, es necesario concientizar al electorado dominicano acerca del carácter colaboracionista y cuasi delincuencial de Vargas y su grupo, a fin de que esta nueva alianza del PRD verdadero con los sectores más preteridos de la sociedad dominicana marche adelante desde la primera vuelta y obtenga una mayoría congresional y municipal que puedan gobernar en todo el país.

El divisionismo cunde entre los dirigentes del PLD y el PRSC, fruto de las aspiraciones incontroladas y la grave situación económica y social que se va entronizando en el país.

Por lo pronto, la ASD-Convergencia para triunfar necesita apoyarse en un apoderamiento de los grandes temas de preocupación nacional, rodearse de jóvenes y mujeres con buena imagen y técnicos calificados que le den confianza a gran público y a los grupos influyentes a una futura administración de ese partido; así como un candidato capaz de aglutinar a dominicanos y ciudadanos escépticos de los políticos tradicionales.

El PLD–PRSC por su parte luce tener conflictos internos graves, ya que habiendo realizado una administración ruinosa y corrupta, excepto los múltiples empleos públicos que pueda crear.

La otra opción es una coalición en torno a Guillermo Moreno y la Alianza País; pero con pocas probabilidades, al menos para el 2016, aun cuando tienen esa gran posibilidad para el futuro.

Entre tanto, se debe luchar para quitar el control del PLD a la JCE y a “las altas cortes”, con su flagrante violación al sistema democrático, ya que le permite a este partido manejar las elecciones a su antojo en cualquiera de los niveles de decisión. Este deberá ser el tema principal definidor de la lucha por el poder. También se tiene la impresión de que ganará el candidato que el presidente Danilo Medina apoye, si el mismo no decide sacrificarse “por cuatro años más”.

De todas maneras, todo indica que las elecciones del 2016 serán definitorias en la política dominicana para lo que resta del primer cuarto del siglo XXI.