¿Se disuelve la coalición contra el terrorismo?

La coalición internacional de países que acompañan a los Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo, o como piensan muchos, en su intervención en Irak, parece diluirse a medida que transcurre el tiempo y más evidencias florecen sobre la posible exageración, por parte de los Estados Unidos, Gran Bretaña y España, sobre la situación real de la capacidad nuclear del histórico y milenario país que en la antigüedad se llamara Mesopotamia.

El apoyo de los gobiernos involucrados en la presente campaña, algunos de los cuales se ofrecieron bajo reservas y serios cuestionamientos a la iniciativa anglo-estadounidense de invadir Irak sin un consenso multilateral refrendado por el Consejo de Seguridad de la ONU, se ha resquebrajado considerablemente en los últimos meses. Y todo parece indicar que la debacle se inició con el presunto suicido del experto científico inglés del Ministerio de Defensa británico y ex inspector de armas de la ONU, David Kelly, quien fuera hallado muerto en julio del 2003, días después de que se filtrara en los medios de comunicación que él había sido la fuente secreta de la BBC de Londres que afirmara para un programa investigativo de televisión que la inteligencia inglesa exageró el informe sobre la fabricación y tenencia de armas de destrucción masiva en Irak, para que el gobierno del Primer Ministro Tony Blair tuviera justificaciones suficientes para ir a una guerra que el pueblo inglés y la mayoría de las potencias mundiales rechazaban.

Estos hechos que provocaron una agria polémica entre la prestigiosa cadena de televisión británica y el gobierno trajeron como consecuencia la renuncia del jefe de prensa del primer ministro laborista y la sospecha de que éste último pudiera estar implicado en la elaboración del informe falso que justificó la participación de Inglaterra en la guerra. Sin embargo, poco tiempo después, una comisión del parlamento británico, compuesta en su mayoría por miembros del partido gobernante de Blair, los exoneró a ambos de cualquier intención de engañar a la opinión pública y estableció que el primer ministro había interpretado erróneamente la información de inteligencia sobre el programa de armas nucleares de Irak.

A partir de entonces, se sucedieron otros eventos que debilitarían aún más la teoría del peligro de un holocausto nuclear planteada por la coalición, entre los que se destacan la declaraciones del ex Jefe de Inspectores de Armas de la ONU, Hans Blix, quien afirmó que luego de investigaciones realizadas por su equipo llegó a la conclusión de que Irak estaba diciendo la verdad cuando en diciembre del 2002 presentó un informe a la ONU en el cual daba cuenta de que había destruido su arsenal químico y nuclear luego de la Guerra del Golfo; así como la corroboración de lo anterior, poco tiempo después, por parte de un alto funcionario de la CIA que afirmaba ante el Congreso de los Estados Unidos que luego de varios meses de ocupación estadounidense en Irak no habían encontrado armamentos de destrucción masiva.

A pesar de los esfuerzos del Presidente Bush por convencer primero a sus aliados y luego al resto del mundo de que lo que hizo fue correcto y de que no hubo tal sobredimensión del problema, hoy día es inevitable que fruto de ello algunos de los países de la coalición se replieguen y en tal sentido se han manifestado a favor del retiro de sus tropas en Irak. El que con más contundencia se ha manifestado al respecto es el primer ministro electo del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien afirmó que retiraría sus tropas en junio y quien desde siempre se opuso a la guerra y la participación de España como el principal aliado de Estados Unidos y Gran Bretaña. Asimismo, el Presidente de Polonia expresó hace apenas unos días su indignación ante lo que llamó un engaño de Bush y Blair, mientras que de su parte, algunos países latinoamericanos han expresado que una vez cumplan con el plazo al cual se comprometieron se retirarán también de la zona.

Visto así el escenario, al conmemorarse un año de la guerra en Irak, la coalición contra el terrorismo se disuelve y queda en manos de sus principales actores continuar intentando convencer a los demás países que el esfuerzo vale la pena por el bien de la humanidad.