Se esperan duelos de leyenda entre pitchers de Cubs y Astros

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Los duelos son para chuparse los dedos. Roger Clemens versus Greg Maddux, con el primer puesto de por medio. Andy Pettitte contra Kerry Wood por el pase a la Serie Mundial. Mark Prior y Roy Oswalt en el séptimo juego de una serie de playoff.

Con rotaciones de lujo, los Cachorros de Chicago y los Astros de Houston se alistan para la que se antoja será una lucha a muerte por el banderín de la División Central.

“Queremos conseguir grandes cosas”, declaró Clemens, quien en enero salió de su breve retiro para acompañar a su amigo Pettitte con los Astros, el equipo de su ciudad natal.

Los Cachorros ganaron la división el año pasado por un juego de ventaja sobre Houston y estuvieron a cinco outs de ganar su primer título en el Viejo Circuito desde 1945. En un intento por dar el paso extra, contrataron a Maddux, a quien le faltan 11 victorias para las 300.

El ex as de Atlanta comenzó su carrera con los Cachorros y ganó el primero de cuatro premios Cy Young consecutivos en 1992. Reconocido por su hermético control, Maddux aterriza en una rotación que ya tenía a Wood, Prior, al venezolano Carlos Zambrano y Matt Clement.

“Lo que la hace tan formidable es lo completa que es”, dice Maddux. “Son cinco pitchers sólidos. Cuando puedes contar con este lujo, tu puedes ganar todos los días. Es algo muy especial”.

Chicago cruza los dedos que ello sea suficiente para contener a Houston, que añadió a Pettitte, quien decidió dejar a los Yanquis.

El zurdo será el número dos detrás de Oswalt en una rotación igual de fuerte con Clemens, Wade Miller y Tim Redding.

“Son cinco ases”, afirmó Oswalt. “Yo sé que en la baraja sólo hay cuatro, pero aquí veo a cinco”.

Los Astros se desprendieron del cerrador Billy Wagner, que fue enviado a Filadelfia. Wagner y Tim Worrell robustecen el bullpen de los Filis, que amenazan con ponerle fin al reinado de los Bravos, con 12 banderines de división consecutivos.

Los campeones Marlins de la Florida no se quieren quedar atrás y también pintan como candidatos en el Este. Florida no desmanteló el equipo tal y como lo hizo en 1997, la vez anterior que ganó la Serie Mundial.

Si bien Iván Rodríguez, Derrek Lee y Ugueth Urbina ya no están, Florida retuvo a Mike Lowell y Luis Castillo. Josh Beckett está de vuelta al frente de la rotación y Miguel Cabrera promete más fuegos artificiales en su segundo año en las mayores.

“No me sorprendería que regresen a los playoffs”, declaró Lee, el primera base que fue traspasado a los Cachorros.

Cada uno de los equipos en el Oeste parece haber declinado con

respecto al año previo, excepto los sotaneros Padres de San Diego.

Barry Bonds y los Gigantes de San Francisco deberían repetir como campeones en la división, pero hay alarma por la condición física de Jason Schmidt y Robb Nen, los hombres claves en el pitcheo.

Bonds ha tenido que lidiar toda la pretemporada con las interrogantes en torno a su entrenador personal, acusado de formar parte de una red que suministraba esteroides a deportistas.

El toletero empieza la temporada con 658 jonrones, a dos de empatar la cifra de su padrino, Willie Mays, para ponerse tercero en la lista de todos los tiempos.

“No se preocupen, va a pasar”, dijo Bonds.

Otro hombre con mucha presión encima es Larry Bowa, cuyos Filis estrenan nuevo estadio y son los favoritos para coronarse en el Este.

Atlanta adoptó políticas de ajuste financiero, y ello podría obligarles a despedirse de su trono. Maddux, Gary Sheffield, Javier López y Vinny Castilla cambiaron de toldas. Aún así sería un error menospreciar al equipo de Bobby Cox.

El año pasado, nadie apostaba un centavo a que los juveniles Marlins se iban a clasificar a la postemporada, y muchos menos conquistar la Serie Mundial en el Yankee Stadium.

Ahora, muchos presagian que no tendrán mucha suerte. Ese es un error.

La personalidad de Rodríguez será echada de menos, pero hay talento de sobra con figuras como Beckett, el Más Valioso del

Clásico de Octubre, que tiene todo el repertorio para ser uno de los mejores lanzadores de las mayores.

Montreal vio partir a Vladimir Guerrero y Javier Vázquez, y el intermedista José Vidro podría ser el siguiente. Los Expos, sin embargo, nunca tiran la toalla. Montreal jugará otros 22 partidos de “local” en Puerto Rico, todos antes de la pausa del juego de estrellas, y en julio podría saberse cuál será su nueva sede.

Si los Mets quieren evitar un tercer año en la cola, Tom Glavine debe mostrar su forma de antaño y que las lesiones no causen los mismos estragos del año pasado, al privarles de Mike Piazza y Cliff Floyd.

En la Ciudad de los Vientos, Sammy Sosa se relame los dedos pensando que finalmente este año le tocará ir a la Serie Mundial con los Cachorros.

Houston nunca ha ganado una serie de playoffs, pero la llegada de Pettitte y Clemens procedente de los Yanquis anima la esperanza de una celebración en octubre. Al dominicano Octavio Dotel le tocará la tarea de tapar el agujero dejado por la salida de Wagner, mientras que Jeff Bagwell y Craig Biggio, en el ocaso de sus carreras, podría tener su última gran oportunidad de adjudicarse el campeonato.

San Luis cuentan quizás con la mejor defensa y tienen a Albert Pujols al frente de su ataque, pero no están al mismo nivel en cuanto a lanzadores.

Milwaukee, Cincinnati y Pittsburgh, los otros tres en la Central, no se hacen muchas ilusiones de ir lejos.

Los Gigantes quizás no tengan la capacidad para volver a ganar 100 juegos, pero tendrían los recursos suficientes dentro de una división debilitada. La razón es sencilla: Bonds.

Tras el cambio de Curt Schilling a Boston, los Diamondbacks de Arizona necesitan ahora más que nunca que Randy Johnson exhiba el dominio que le permitió acaparar el Cy Young entre 1999 y 2002. Las incorporaciones del inicialista Richie Sexson y el intermedista Roberto Alomar podrían ser claves.

Los Dodgers de Los Angeles tienen nuevo dueño, nuevo gerente general, pero el mismo ataque inofensivo. Hideo Nomo y el dominicano Odalis Pérez encabezan una rotación decorosa, pero Shawn Green no puede seguir cargando solo con la producción de carreras.

Mientras todos los demás en la división veían perder jugadores claves, los Padres de San Diego, el otro equipo que abre las puertas de un nuevo estadio, tuvieron un receso distinto. David Wells aceptó firmar con el equipo de su ciudad natal y el receptor venezolano Ramón Hernández llegó tras un canje.

Colorado es la misma historia: un equipo que es fuerte en su casa del Coors Field, pero que no hace daño como visitante.