Se guayó la Procuraduría General de la República

28_03_2019 HOY_JUEVES_280319_ Opinión8 A

Independientemente del lamentable espectáculo en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) al querer denigrar a una proba magistrada de la Suprema Corte de Justicia, que busca su continuidad en la misma, la PGR se ha guayado con el caso internacional de soborno de la Odebrectch cuando sus expedientes acusatorios son ampliamente rechazados y desmenuzados por la excelente barra de la defensa de los pocos encartados sometidos a investigación y destrucción moral.
No hay dudas, la expresión de la jueza en desgracia por parte de la PGR en su venganza, dijo lo débil de los expedientes para los acusados del soborno de la Odebrecht con sus cómplices locales, demostrándose ahora en las maratónicas audiencias confirma lo que ella predijo con tanto tiempo.
La débil batería de los fiscales de la PGR, contrasta con la habilidad y experiencia de un grupo de los mejores abogados dominicanos en ejercicio. Estos encargados de la defensa de los pocos encartados. Y aparte de la opinión pública los considera casi inocentes y dándose cuenta que otros hasta ahora desconocidos deben agregarse a la lista de los encartados, si ese fuera el caso, por lo débil de cada expediente.
La Odebrecht admitió su culpa y estableció que tan solo había repartido unos 92 millones de dólares y se comprometió a resarcir al Estado dominicano con el doble de esa suma. Hasta se cree que ya parte de ese dinero se recibió. Por otra parte la empresa brasileña le reclama a la empresa eléctrica estatal unos 700 millones de dólares por trabajos adicionales en el proyecto de las dos plantas de Punta Catalina, ahora en operación de prueba con una de las unidades incorporadas a las redes nacionales.
En la mayoría de los países del continente, donde llegaron los generosos tentáculos corruptos de la Odebrecth, han estado investigando, persiguiendo, encarcelando, juzgando y condenando a importantes políticos desde expresidentes y en ejercicio, así como funcionarios de alto nivel. Pero aquí, la justicia, obediente al poder político civil y constituido, parece que producirá un huevo cuadrado por aquello de expedientes mal estructurados, tal como fuera pronosticado en su ocasión por la jueza que la PGR quiere crucificar por su independencia. La PGR le ha inventado expedientes de indelicadezas de supuestas denuncias de personajes misteriosos.
El expediente Odebrecht se caerá aquí en el país porque así fue estructurado por el poder político y la PGR por aquello de insuficiencia de pruebas y expedientes con una mala redacción legal y mal concebido. Y frente a una defensa de los encartados integrada por un grupo de los mejores abogados nacionales se le hará difícil a la PGR lograr una condena. El Estado deberá conformarse con el aporte inicial de los 184 millones de dólares al menos que exista en el futuro cercano un empeño en profundizar el caso de mayor corrupción en la historia dominicana. Este tiene ribetes mucho más oscuros a los que se han destapados en otros países por su envergadura e implicaciones con el poder político de la Nación.
Pese a lo extenso de los documentos presentados en decenas de cajas y miles de folios de investigaciones, parece que por el hecho de escarbar hasta en actos muy legales de los pocos encartados, se ha querido empañar de mala manera a los presuntos acusados ocultando y soslayando a quizás los más diligentes dirigentes políticos que metieron mano a esos contratos. Estos permanecen tranquilos y sin temor aparente de verse enjuiciados si se llegara a investigar en profundidad sus participaciones en esos millonarios contratos de origen brasileño. Pero el temor continuará latente de ser enjuiciados si se llegara a poseer en un futuro cercano un sistema judicial independiente del poder político que se aposenta en el Palacio Nacional.
Ese temor de ser enjuiciado, por un verdadero sistema judicial independiente, es prácticamente inexistente. Y es por la larga tradición de sistemas judiciales sometidos a las directrices emanadas desde el Palacio Nacional. Tal es la costumbre después de recuperar la democracia a partir de 1962. Los responsables del poder político, desde esa fecha en el país, les ha gustado sentirse poderosos e infiltran con sus decisiones, favores y recados al sistema judicial. Siempre es para favorecer a algún amigo o socio en desgracia o perjudicar a quien le resulta molestoso en sus criticas. Si el país llegara a contar en algún momento un sistema judicial realmente independiente la actual situación no se estuviera presenciando a un juez atrapado ante expedientes muy mal armados por la PGR y que debería producir un desistimiento, cosa que íntimamente el poder político era lo que buscaba para evitar profundizar en un proceso que pudiera salpicar de mala manera al poder político.