Seguridad vial en crisis

El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) acumula debilidades que impiden prevenir las mortalidades evitables por accidentes de tránsito. La mortalidad dominicana de 34 fallecidos/100 mil duplica el promedio de América. Es injusto olvidar la reciente formación del INTRANT (2017). El Consejo de Seguridad Vial de Costa Rica se fundó hace 40 años; Chile (1993) y Colombia (2013). La dominicana es la entidad más novicia de América.
Primer pecado capital: olvidar lo urgente para “pretender” lo importante. Cuidar la vida es lo primero. El INTRANT se olvida que su principal función es salvar vidas, en vez de intentar poner en operación un supuesto “Plan de Reordenamiento del Transporte del Gran Santo Domingo”. El segundo pecado es que las 2,400,500 motocicletas del país la conducen motociclistas sin cascos. Los oficiales de DIGESETT persiguen la utilización de celulares al conducir, y por su lado pasan inadvertidos, millones de motoristas sin cascos, con varios pasajeros. Las motocicletas están desatendidas por INTRANT, generando el 64% de los accidentes.
El tercer pecado es la ausencia de masiva campaña en medios y redes sociales para prevenir los cinco factores causantes de mortalidad: control de ingesta de alcohol; robustecer uso obligatorio del cinturón en todo el vehículo; imponer uso de cascos homologados; regular exceso de velocidad y asegurar uso de sillas especiales para niños infantes. El cuarto pecado es que INTRANT no ha podido masificar operativos de seguridad vial. Diurnos, nocturnos y los fines de semanas con equipos integrados por DIGESETT, Fiscalías, sociedad civil y las asociaciones de transportistas. Así se hace cuando se planea evitar picaderas, mordidas, cohechos o sobornos.
El quinto pecado es no involucrar en prevención las aseguradoras, Ministerio de Salud Pública y el sistema de seguridad social. Las 24,537 muertes en accidentes en 13 años implican 73,611 heridos. Se estima una inversión de un millón de pesos por poli-traumatizado severo, asumiendo que la mitad de los heridos son severos,se gastan anualmente 3 mil, 680 millones de pesos en atención. El sexto pecado es que el INTRANT tiene 1,067 empleados con sueldo bruto mensual de 27 millones 880 pesos, unos 362,443 millones anuales. Sus ejecutivos son ingenieros, recursos con preparación exigua en urbanismo, sociología, epidemiología y gestión preventiva. La nación requiere especialistas que dejen de pensar en block, varilla y cemento; concentrándose en los verdaderos factores causales de accidentes.
El pecado final es que el gobierno no otorga recursos al INTRANT o éste no sabe solicitarlos. Antes de ser director del Consejo Estratégico de Santiago, laboré con tres ministros, todos tenían la virtud de saber requerir al Presidente, lo urgente. No es posible que de los 43 mil millones de pesos del MOPC no se transfiera al INTRANT una partida especial. La seguridad vial es para salvar la vida de todos.